Aktualizováno 22.9.2026
Hasta hace nada, ver Es Vedrà tenía un guion fijo: coche hasta la Torre des Savinar, paseo corto por el acantilado, un mojito de algún vendedor ambulante y la puesta de sol con cientos de personas al lado. Ese mirador está cerrado desde febrero de 2025: los propietarios de los terrenos cortaron el paso a coches y a peatones, y las fotos que siguen circulando en redes ya no sirven como plan. El islote, eso sí, sigue ahí, a unos dos kilómetros de la costa suroeste de Ibiza, y se puede ver igual de bien desde la playa de Cala d’Hort, desde la carretera que baja hasta ella o desde un barco que pasa justo por debajo de sus paredes. Nosotros hemos ido a Ibiza varias veces, algunas en escapada relámpago, y nunca nos hemos vuelto sin pasar por aquí. Es un sitio que engancha. Te contamos dónde verlo ahora, cómo llegar, cuándo ir y qué hay de cierto en las leyendas de magnetismo, sirenas y Atlantis.
Es Vedrà en resumen
- Dónde está: frente a la costa suroeste de Ibiza, en el término de Sant Josep de sa Talaia, a unos 2 kilómetros de tierra y justo enfrente de Cala d’Hort.
- Altura: 413 metros sobre el mar, bastante más de lo que parece en las fotos.
- Deshabitado y protegido: forma parte de la reserva natural de Es Vedrà, Es Vedranell y los islotes de Poniente. No se puede desembarcar ni escalar.
- Mejor mirador hoy: la playa de Cala d’Hort y la carretera que baja a ella. El famoso mirador de la Torre des Savinar está cerrado desde 2025 y es terreno privado.
- De cerca: en barco o en moto de agua se rodea, pero no se atraca.
- Magnetismo: una leyenda muy extendida que ninguna medición ha confirmado.
Qué es Es Vedrà y por qué es el icono de Ibiza
Es Vedrà es un peñón de roca caliza que sale del mar en vertical hasta los 413 metros. Para hacerte una idea, es más alto que cualquier rascacielos de Madrid o Barcelona, y lo tienes delante sin nada alrededor que dé escala, solo agua. Geológicamente pertenece al mismo sistema que las Cordilleras Béticas: las Pitiusas son su prolongación bajo el mar, y la caliza de la que está hecho se formó en el Mesozoico, mucho antes de que el plegamiento alpino la levantara.
No vive nadie. Junto al vecino Es Vedranell y el mar que los rodea forma parte de la reserva natural de Es Vedrà, Es Vedranell y los islotes de Poniente, declarada en 2002 dentro del parque natural de Cala d’Hort, Cap Llentrisca y Sa Talaia. Es zona de cría del halcón de Eleonor, que llega en primavera para anidar en los acantilados, y tiene su propia subespecie de lagartija de las Pitiusas. Las cabras asilvestradas que se comían la vegetación del islote se retiraron en 2016 para proteger la flora autóctona, en una operación que dio bastante que hablar en la isla.
La consecuencia práctica es sencilla: a Es Vedrà no se sube. No hay embarcadero y las paredes caen directamente al agua. Se ve de cerca desde un barco, pero no se explora a pie.

Mirador de Es Vedrà: dónde verlo ahora que la Torre des Savinar está cerrada
Si buscas «mirador Es Vedrà», casi todo lo que sale te manda a un sitio al que ya no se puede ir. Estos son los puntos desde los que se ve bien y sin problemas, y el que conviene dejar de lado.
1. Torre des Savinar: el mirador más famoso, hoy cerrado
La torre de vigilancia de piedra del siglo XVIII, a la que también llaman Torre del Pirata, está en lo alto del acantilado justo enfrente del islote, con Es Vedrà y Es Vedranell en primer plano. Durante años fue la foto de Ibiza: sale en la mayoría de imágenes que ves de Es Vedrà.
Desde febrero de 2025 no se puede entrar. Tanto el camino hacia la torre como los aparcamientos de Es Savinar y Cap Blanc están en fincas privadas, y sus propietarios, con autorización del Ayuntamiento de Sant Josep, los cortaron con hileras de piedras grandes y tierra. Según la prensa local, estaban hartos: miles de personas cada tarde, basura, altavoces, venta ilegal de mojitos, bodas y rodajes sin permiso, gente trepando a la torre. El cierre afecta también al acceso a pie, así que aparcar en la cuneta y entrar andando no es una alternativa. Aun así, en redes siguen apareciendo «rutas» para colarse.
Entrar por tu cuenta es meterte en una finca privada dentro de un espacio protegido. No merece la pena por una foto. La buena noticia es que Es Vedrà se ve muy bien desde más abajo, donde nadie te va a decir nada.
2. Playa de Cala d’Hort
Hoy es el mejor mirador de acceso libre. Es una cala pequeña de arena y cantos rodados, con casetas varadero de pescadores y varios restaurantes de pescado, y el islote enfrente durante todo el día. Tiene hamacas y socorrista en temporada y es el único sitio donde puedes mirar Es Vedrà con los pies en el agua. Si vas con niños pequeños, es la opción más cómoda: se llega en coche y no hay que subir nada. El aparcamiento es limitado y en verano se llena a media mañana.
3. Cala Carbó y Cala Molí
Dos calas más pequeñas al norte de Cala d’Hort, con el islote algo de lado y bastante menos gente. Cala Carbó es la más tranquila y tiene un buen restaurante; Cala Molí, ya cerca de Cala Tarida, es de las que frecuenta la gente de la isla.
4. La carretera que baja a Cala d’Hort
En la carretera entre Sant Josep y Cala d’Hort hay varios apartaderos desde los que se ve Es Vedrà desde arriba, con toda la costa delante. No están señalizados; los reconocerás por los coches parados. Para una parada rápida sirven, pero para solo donde haya firme fuera de la calzada: la carretera es estrecha y en el último tramo hacia el mirador cerrado no hay dónde dejar el coche.
5. Desde el mar
Es la experiencia que más impresiona. Cuando el barco se para al pie de la pared, entiendes de verdad el tamaño de la roca. Hay excursiones en barco desde Eivissa y desde Sant Antoni, normalmente de medio día con parada para bañarse, y también salidas guiadas en moto de agua.
A qué hora hacer la foto. Desde Cala d’Hort, Es Vedrà queda al suroeste, así que por la tarde lo tienes a contraluz: de ahí la silueta oscura de las postales. En verano el sol se pone bastante a la derecha del islote, hacia el noroeste; solo a finales de otoño y en invierno baja más cerca de él. Si quieres la roca iluminada de frente, con textura y color, ve por la mañana, algo que casi nadie hace.

Leyendas de Es Vedrà: qué hay de cierto
Alrededor de esta roca se han contado más historias que sobre todas las demás islas de Baleares juntas. Conviene conocer las historias, porque te las va a repetir cualquier patrón de barco, pero también saber dónde termina el relato y dónde empiezan los datos.
El magnetismo y el «tercer punto más magnético del planeta»
La frase más repetida dice que Es Vedrà es, después del Triángulo de las Bermudas y el Polo Norte, el tercer punto más magnético de la Tierra, capaz de volver loca una brújula. Suena bien y aparece en todas partes.
Geológicamente no se sostiene. El islote es de caliza, una roca sin acumulaciones de minerales magnéticos, y ninguna medición ha confirmado una anomalía. Ese supuesto ranking de lugares más magnéticos del mundo ni siquiera existe: es una leyenda de internet. En Es Vedrà la brújula marca el norte como en cualquier otro sitio.
Las sirenas de la Odisea
Según una tradición local, Es Vedrà sería la isla de las sirenas que intentaron seducir a Ulises. Homero no da ningún lugar concreto, y la misma historia la reclaman varios puntos del Mediterráneo, sobre todo en la costa italiana. Es un relato bonito, sin más base que esa.
Los restos de la Atlántida
Otra versión popular cuenta que Es Vedrà es la cima de la Atlántida hundida. Tiene que ver con que a una antigua cantera de la costa cercana la llamen Atlantis, aunque su nombre real es Sa Pedrera de Cala d’Hort. De ella se sacó en el siglo XVI la piedra de marés para las murallas renacentistas de Dalt Vila; el nombre de Atlantis se lo pusieron los hippies en los años sesenta, y hoy es un conjunto de terrazas escalonadas lleno de figuras y grabados que han ido tallando los visitantes. El camino no está señalizado: baja por un sendero empinado desde el acantilado y entre la bajada y la subida se va más o menos una hora, algo más si vas con calma. Con calor es duro, no es para chanclas ni para niños pequeños y hay que llevar agua.
El ermitaño que sí estuvo aquí
Es la única parte de la historia documentada. El carmelita Francisco Palau fue desterrado de Barcelona a Ibiza en 1854 y en los años siguientes empezó a cruzar a Es Vedrà en barca para retirarse a rezar en una cueva, a veces durante semanas. Según la tradición, bebía el agua de lluvia que goteaba en la roca. Dejó escritas visiones y fenómenos de luz que acabaron cobrando vida propia y de los que nació toda la tradición mística del islote, ovnis incluidos.
Por qué engancha tanto. Es Vedrà no necesita magnetismo ni Atlántida. Es un peñón de más de cuatrocientos metros que sale de un mar vacío a un par de kilómetros de la costa y que al atardecer parece un decorado. Eso ya explica por qué la gente reacciona así y por qué llevamos casi dos siglos inventándole historias.
Excursiones en barco y motos de agua a Es Vedrà
La forma más habitual de acercarse al islote es salir desde Sant Antoni, en la costa oeste:
- Excursión de medio día a Es Vedrà y Atlantis: unas tres horas, normalmente con una o dos paradas para bañarse y hacer snorkel y bebida a bordo.
- Por la mañana o al atardecer. Las salidas de mañana suelen tener el mar más tranquilo y mejor luz sobre la roca; las de la tarde son más caras y van a por la puesta de sol.
- Motos de agua con guía: también salen de Sant Antoni. Se acercan al islote, pero no entran en la zona más protegida, así que el último tramo lo verás a cierta distancia.
- Alquiler de barco privado: compensa si vais en grupo, porque diseñáis vuestra ruta y podéis evitar las horas en que se juntan más barcos junto a la roca.
Normas de la reserva: en Es Vedrà no se puede desembarcar ni escalar, ni poner música alta, volar drones o dejar basura. El baño solo está permitido en las zonas autorizadas, fuera de las áreas más sensibles. Las empresas de excursiones suelen vigilarlo ellas mismas, porque se juegan la licencia.
Cómo llegar a Es Vedrà
Desde la Península lo primero es plantarse en Ibiza: vuelo directo desde Madrid, Barcelona, Valencia y otros aeropuertos, o ferri de Baleària o Trasmed desde Dénia, Valencia o Barcelona. Si traes tu coche en ferri entre junio y septiembre, recuerda que hace falta la autorización de entrada de vehículos. Ya en la isla, tienes estas opciones:
- En coche. Es lo más sencillo. Desde Eivissa hasta Cala d’Hort hay unos 25 kilómetros, entre 30 y 40 minutos; desde Sant Antoni, algo menos. Los últimos kilómetros bajan por una carretera estrecha y con curvas, y en temporada el aparcamiento de la cala se llena a media mañana. Olvídate del desvío hacia el mirador cerrado de la Torre des Savinar: allí ya no hay dónde dejar el coche.
- En moto o scooter. Muy práctico, precisamente porque aparcar en Cala d’Hort en verano es un problema. Las carreteras son estrechas y reviradas.
- En autobús. En temporada hay alguna conexión con Cala d’Hort, pero con poca frecuencia, y el último autobús suele salir antes de la puesta de sol. Consulta los horarios del año en la web de los autobuses de Ibiza; para el atardecer no es buena opción.
- En barco. Hay excursiones desde Eivissa, desde Sant Antoni y desde la propia Cala d’Hort. La vuelta de medio día alrededor de Es Vedrà con parada para bañarse es la mejor manera de verlo de cerca.
- A pie. Por el sendero de costa de Cala d’Hort a Cala Carbó y, más allá, por encima de las calas. Entre una y dos horas según la variante, sin sombra y con desnivel. El camino hacia la Torre des Savinar está cortado.
Cuándo ir a Es Vedrà
- Mayo, junio y septiembre: la mejor combinación de tiempo y tranquilidad. Los miradores no están a reventar y el agua ya invita a bañarse.
- Julio y agosto: Ibiza en plena temporada. En Cala d’Hort se juntan cientos de personas antes de la puesta de sol, el aparcamiento está lleno horas antes y a mediodía hace un calor sin sombra.
- Octubre y abril: muy agradable para andar y casi vacío, aunque parte de los restaurantes de las calas ya ha cerrado o aún no ha abierto. Ojo con los puentes del Pilar y de Todos los Santos, que llenan vuelos y ferris desde la Península.
- Invierno: Ibiza fuera de temporada es otra isla, tranquila y barata. Es Vedrà se ve igual de bien, lo tienes para ti solo y es cuando el sol se pone más cerca del islote. Eso sí, las excursiones en barco no salen.
Dónde alojarse cerca de Es Vedrà
La base más lógica es Sant Josep de sa Talaia, el pueblo del interior a unos veinte minutos de las calas de la costa. Queda cerca de Es Vedrà y de las playas de Cala Vadella y Cala Tarida, y a la vez lejos del ruido de los grandes núcleos turísticos. Si quieres dormir junto al mar, busca en Cala Vadella o en Cala Carbó.
- Mochileros: cama en albergue en Sant Antoni o en Eivissa desde unos 35–60 € la noche en temporada, de forma orientativa. Alojamiento barato junto a las calas del suroeste prácticamente no hay.
- Gama media: apartamento u hotel de tres estrellas en Sant Josep o Cala Vadella desde unos 110–180 € la habitación doble, orientativamente.
- Gama alta: hotel o villa con vistas a Es Vedrà desde unos 250–450 € la noche. En Ibiza, la vista a este islote se paga aparte.
Son precios orientativos de temporada alta; en mayo y en octubre bajan más o menos a la mitad. Los precios y la disponibilidad del momento los puedes comparar en la oferta de alojamiento en Ibiza.
Preguntas frecuentes sobre Es Vedrà
¿Qué es Es Vedrà y cuánto mide?Es un islote deshabitado de roca caliza frente a la costa suroeste de Ibiza, a unos 2 kilómetros de tierra y justo enfrente de Cala d’Hort. Mide 413 metros de altura y forma parte de la reserva natural de Es Vedrà, Es Vedranell y los islotes de Poniente.
¿Se puede subir a Es Vedrà?No. El islote está protegido y está prohibido desembarcar y escalar. Tampoco tiene embarcadero: sus paredes caen directamente al mar. En barco se puede rodear y acercarse a la roca, pero no atracar.
¿El mirador de Es Vedrà está cerrado? ¿Dónde se ve mejor ahora?Sí. El mirador junto a la Torre des Savinar está en terreno privado y sus propietarios cerraron el acceso a coches y peatones en febrero de 2025. Los mejores puntos de acceso libre son la playa de Cala d’Hort, justo enfrente del islote, y los apartaderos de la carretera que baja a ella. La vista que más impresiona, de todas formas, es la del barco.
¿Es verdad que Es Vedrà es un punto magnético?No. Lo de «el tercer punto más magnético del planeta» es una leyenda de internet. El islote es de caliza, sin acumulaciones de minerales magnéticos, y ninguna medición ha confirmado una anomalía.
¿A qué hora hay que ir para ver el atardecer en Es Vedrà?Llega al menos una hora y media antes de la puesta de sol: en temporada media isla va a Cala d’Hort a la misma hora y el aparcamiento se llena pronto. En verano el sol se pone a la derecha del islote, hacia el noroeste; más cerca de él solo a finales de otoño y en invierno. Si quieres la roca iluminada de frente y con color, ve por la mañana.
¿Cómo llegar a Es Vedrà sin coche?En temporada hay alguna conexión de autobús con Cala d’Hort, pero con poca frecuencia, y el último suele salir antes de la puesta de sol. Es más práctico ir en moto o scooter, en taxi o apuntarse a una excursión en barco desde Sant Antoni o Eivissa.
¿Qué es Atlantis y cómo se llega?Es Sa Pedrera de Cala d’Hort, una antigua cantera de la costa cercana de la que se sacó en el siglo XVI piedra para las murallas de Dalt Vila. Hoy es un conjunto de terrazas escalonadas con figuras y grabados. Se baja por un sendero empinado y sin señalizar, y entre ida y vuelta se va más o menos una hora. No vayas en chanclas ni sin agua.
¿Qué animales viven en Es Vedrà?Personas, ninguna. Anida el halcón de Eleonor y vive una subespecie propia de la lagartija de las Pitiusas. Las cabras asilvestradas que se comían la vegetación se retiraron en 2016 para proteger la flora autóctona.
¿Ha vivido alguien en Es Vedrà?De forma permanente, no. El carmelita Francisco Palau, desterrado de Barcelona a Ibiza en 1854, cruzaba en barca durante los años siguientes para retirarse a rezar en una cueva del islote, a veces durante semanas. De sus relatos de visiones nace toda la fama mística de Es Vedrà.
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