Aktualizováno 23.9.2026
Casi todos los españoles que viajan a Chequia hacen lo mismo: vuelo a Praga, tres días entre el Castillo y el Puente de Carlos, y vuelta a casa. Y es una lástima, porque la pregunta de qué ver en República Checa tiene muchas más respuestas. A dos horas de la capital hay ciudades de roca arenisca en las que te pierdes entre torres de piedra, plazas renacentistas que parecen pintadas, castillos colgados sobre meandros de río y pueblos enteros declarados Patrimonio de la Humanidad. El país es algo más pequeño que Andalucía, así que casi todo queda cerca de todo.
Qué ver en República Checa en resumen
- Si es tu primer viaje: Praga, Český Krumlov, la Suiza Bohemia con la Puerta de Pravčická y las rocas de Adršpach.
- Para naturaleza: la Suiza Bohemia, el Paraíso Bohemio, los Montes Gigantes (Krkonoše), Šumava, el Karst de Moravia, Pálava, los Jeseníky y los Beskides.
- Para ciudades y patrimonio: Telč, Kutná Hora, Olomouc, Brno, Karlovy Vary, Kroměříž, Slavonice, Štramberk y el pueblo de Holašovice.
- Para castillos y palacios: Karlštejn, Hluboká, Bouzov, Křivoklát, Pernštejn, Červená Lhota, Lednice y Valtice.
- UNESCO: Chequia suma 17 bienes en la lista del Patrimonio Mundial y buena parte de ellos aparece en esta selección.
- Cuándo ir: mayo, junio y septiembre son los mejores meses: temperaturas agradables, menos gente y alojamiento más barato que en pleno verano.
Cuándo ir y cómo moverte por República Checa
Un poco de contexto antes de empezar. Chequia es el nombre corto que el país registró oficialmente en 2016; República Checa es el largo, y en España se usan los dos. Está en la Unión Europea y en Schengen, así que entras con el DNI, pero no usa el euro: se paga en coronas checas (CZK), y un euro equivale a unas 24 o 25 coronas (mira el cambio del día antes de viajar). Desde España lo normal es volar a Praga, que tiene vuelos directos desde Madrid, Barcelona, Málaga, Valencia, Bilbao o Sevilla, entre otras ciudades; para el sur de Moravia muchas veces sale mejor aterrizar en Viena, que está a poco más de una hora en coche de Lednice o Mikulov. Consulta siempre qué rutas operan en tus fechas, porque cambian de una temporada a otra.
Nuestra regla para organizarlo es sencilla: montañas y rocas en primavera y otoño, ciudades cuando quieras, también en invierno (Český Krumlov nevado es otra cosa). Los meses más bonitos son mayo, junio y septiembre: el campo está verde o dorado, hace buena temperatura y todavía no hay ni las multitudes ni los precios del verano. En julio y agosto, que es cuando viaja la mayoría, te tocará hacer cola bajo la Puerta de Pravčická y encontrarás el aparcamiento de Adršpach lleno; si solo puedes ir en verano, madruga.
El país es pequeño y está muy bien conectado por tren, autobús y autovía, así que casi todo se puede ver en excursiones de un día y los rincones más alejados se resuelven con un fin de semana largo. Sin coche llegas bien a Praga, Kutná Hora, Olomouc, Karlovy Vary, Český Krumlov o Adršpach. El coche compensa en Pálava y en la zona de Lednice y Valtice, en los Jeseníky y en los Beskides, donde vas saltando de un punto a otro.
💡 Consejo: en los grandes clásicos de naturaleza manda una regla: cuanto antes llegues, menos gente. Plántate en Adršpach o en la Puerta de Pravčická antes de las nueve. A partir de las diez llegan los autocares y el encanto del lugar se diluye entre la multitud.

Qué ver en República Checa: 35 lugares más bonitos
No los hemos ordenado por «importancia», sino de forma que se vayan alternando naturaleza, ciudades y monumentos. En cada uno te contamos qué lo hace especial y cómo llegar, casi siempre tomando Praga como punto de partida, porque es donde aterrizarás. Aquí van nuestros 35 lugares más bonitos de República Checa.
1. Praga
Empezamos por lo evidente, y aun así te va a conquistar. El Castillo de Praga, el Puente de Carlos al amanecer, la Plaza de la Ciudad Vieja y Vyšehrad sobre el Moldava. El centro histórico es Patrimonio de la Humanidad desde 1992 y, aunque vuelvas diez veces, siempre descubres un patio o un mirador nuevo.
Qué la hace especial: uno de los cascos históricos mejor conservados de Europa y un perfil de torres de cuento. Cómo llegar: es la puerta de entrada del país; del aeropuerto al centro se va en autobús urbano o en taxi, y por la ciudad te mueves en metro y tranvía. Alojamiento en Praga →

2. Český Krumlov
Si tuvieras que enseñarle a alguien una sola ciudad checa, que sea esta. Un castillo con teatro barroco y auditorio giratorio al aire libre, torres pintadas y un meandro del Moldava que abraza todo el casco antiguo. También es Patrimonio de la Humanidad desde 1992.
Qué la hace especial: un cuento renacentista compacto que se recorre a pie en medio día, aunque te quedarías una semana. Cómo llegar: en tren o autobús desde České Budějovice; en coche, unas dos horas y cuarto desde Praga (175 km). Alojamiento en Český Krumlov →
💡 Consejo: duerme en la propia ciudad y sal a pasear después de las siete de la tarde, cuando ya se han ido los autocares de excursión. Las callejuelas son entonces casi tuyas.
3. Suiza Bohemia y la Puerta de Pravčická
El nombre despista: no hay Alpes, sino un laberinto de arenisca junto a la frontera con Sajonia, protegido como Parque Nacional České Švýcarsko. Su icono es la Puerta de Pravčická (Pravčická brána), el mayor arco natural de arenisca de Europa, con 26,5 metros de luz y 16 de altura. Muy cerca, el río Kamenice se encajona en desfiladeros que en temporada se recorren en barca. Torres de roca, gargantas y miradores que parecen sacados de una película de fantasía.
Qué la hace especial: el arco más famoso del país y unos desfiladeros salvajes en una misma ruta circular. Cómo llegar: en tren hasta Děčín y de allí en autobús a Hřensko; en coche, algo más de hora y media desde Praga. Si te va la escalada ligera, en Děčín está además la mayor pared de vías ferratas en Chequia.

4. Rocas de Adršpach y Teplice
Un laberinto de agujas de piedra, pasadizos tan estrechos que rozas la roca con los hombros, un pequeño lago con barcas y una cascada que se «abre» delante de ti cuando se suelta el agua retenida. Es una de las mayores ciudades de roca de Europa Central.
Qué la hace especial: caminar entre paredes de roca de decenas de metros de altura, como en un decorado. Cómo llegar: el tren para en Adršpach, a pocos pasos de la entrada; en coche, unas dos horas y cuarto desde Praga. La entrada se paga: en temporada alta cuesta 200 coronas online y 250 en taquilla por adulto (unos 8 a 10 €), y en verano conviene llegar pronto.

5. Paraíso Bohemio (Český ráj)
El espacio protegido de gran extensión más antiguo del país (1955) y el primer geoparque de la red de la UNESCO en Chequia. Las rocas de Prachov, Hrubá Skála y el castillo de Trosky, levantado sobre dos chimeneas volcánicas: un paisaje para la cámara y para perderse andando.
Qué lo hace especial: ciudades de roca y castillos en muy poco espacio, perfecto para un fin de semana. Cómo llegar: en tren hasta Turnov o Jičín y luego en autobús o a pie; en coche, alrededor de hora y media desde Praga.
6. Montes Gigantes (Krkonoše) y la Sněžka
Las montañas más altas de Chequia, con la Sněžka (1.603 m) como techo del país. En verano hay vistas y cascadas (la de Mumlava y la de Pančava, que es la más alta de Chequia); en invierno se esquía en Špindlerův Mlýn y en Pec pod Sněžkou.
Un plan concreto: sube en el teleférico de Pec pod Sněžkou hasta la cima. La frontera con Polonia pasa justo por arriba: en el lado checo está la pequeña oficina de correos checa (Česká poštovna) y en el polaco, la capilla de San Lorenzo y el observatorio meteorológico con forma de platillo volante. Si quieres una ruta más larga, recorre la cresta desde Špindlerova bouda hacia el oeste hasta los circos glaciares de Śnieżne Kotły, ya en el lado polaco, que te contamos en nuestra guía de los Montes Gigantes en Polonia.
Qué los hace especiales: ambiente de alta montaña y panorámicas desde las crestas. Cómo llegar: en coche, unas dos horas y cuarto desde Praga; a la Sněžka, en teleférico desde Pec pod Sněžkou o a pie.
7. Šumava y el lago Lipno
Los bosques más extensos del país, lagos glaciares (el Negro y el del Diablo, Černé y Čertovo jezero) y, junto al embalse de Lipno, una pasarela por las copas de los árboles con un tobogán para bajar. Es la calma que no vas a encontrar en los Montes Gigantes.
Un plan concreto: recorre la pasarela por las copas de los árboles (Stezka korunami stromů) de Lipno nad Vltavou; si buscas algo más salvaje, sube al monte Boubín por su bosque virgen o camina hasta los lagos Černé y Čertovo.
Qué la hace especial: naturaleza salvaje, lagos y largos carriles bici alrededor de Lipno. Cómo llegar: en coche, unas dos horas y media desde Praga; en tren regional hasta Lipno o Volary.
8. Karst de Moravia y el abismo de Macocha
La sima de Macocha, de 138 metros de profundidad, que se asoma desde pasarelas, y la cueva de Punkva, que se termina recorriendo en barca por un río subterráneo. Es la zona kárstica más conocida del país.
Qué lo hace especial: abismo, cuevas y barca bajo tierra en una sola excursión. Cómo llegar: desde Brno, a una media hora en coche, o en tren hasta Blansko y de allí en autobús. Las visitas a las cuevas hay que reservarlas con antelación, sobre todo en verano.
9. Pálava y el paisaje de Lednice-Valtice
Las colinas calizas de Pálava sobre Mikulov, viñedos hasta el horizonte y, justo al lado, uno de los mayores paisajes diseñados de Europa: los palacios de Lednice y Valtice unidos por avenidas de árboles, con un minarete, el falso castillo en ruinas de Janův hrad y el templete de las Tres Gracias. Patrimonio de la Humanidad.
Qué lo hace especial: ritmo sureño, vino y jardines palaciegos para recorrer en bici. Cómo llegar: en coche, unas tres horas desde Praga o unos 50 minutos desde Brno; desde el aeropuerto de Viena, alrededor de hora y cuarto. Entre Lednice y Valtice hay un carril bici precioso. Reserva visitas y excursiones por Chequia en GetYourGuide →

10. Telč
Una plaza renacentista con soportales y fachadas de colores, rodeada de estanques y con un palacio en una esquina. Una de las plazas más bonitas de Chequia, y de nuevo Patrimonio de la Humanidad desde 1992.
Qué la hace especial: una de las plazas más fotogénicas del país, sin aglomeraciones. Cómo llegar: en coche, a una media hora de la autopista D1 (unas dos horas desde Praga); en autobús desde Jihlava.
11. Kutná Hora
La ciudad medieval de la plata, con la catedral gótica de Santa Bárbara y el famoso osario de Sedlec, decorado con huesos humanos. Su centro histórico, junto con Santa Bárbara y la catedral de Sedlec, es Patrimonio de la Humanidad.
Qué la hace especial: una catedral gótica de primer nivel europeo y un osario que no se parece a nada. Cómo llegar: en tren desde Praga en alrededor de una hora; es la excursión de un día sin coche perfecta.
12. Olomouc
Una ciudad infravalorada que tiene el segundo conjunto monumental protegido más grande del país después de Praga. La Columna de la Santísima Trinidad (UNESCO), ambiente universitario y el queso curado local, los olomoucké tvarůžky, para acompañar la cerveza.
Qué la hace especial: plazas de gran ciudad sin las multitudes de una gran ciudad. Cómo llegar: en tren rápido desde Praga en unas dos horas y desde Brno en menos de hora y media.
13. Karlštejn
El castillo más famoso de Chequia, que mandó levantar el emperador Carlos IV para guardar las joyas de la corona y sus reliquias. Una silueta gótica sobre los viñedos del Karst Checo que en el país conoce todo el mundo.
Qué lo hace especial: un castillo gótico majestuoso a un paso de Praga. Cómo llegar: en tren desde Praga en unos 40 minutos y después una subida a pie de media hora larga desde la estación.
14. Hluboká nad Vltavou
Un palacio neogótico blanco inspirado en el castillo inglés de Windsor, al que muchos llaman el palacio más bonito de Chequia. El parque a la inglesa que lo rodea invita a pasear.
Qué lo hace especial: un palacio de cuento, blanco como la nata, sobre el río. Cómo llegar: en coche o autobús desde České Budějovice en unos 15 minutos; se combina muy bien con Český Krumlov.

15. Bouzov
Un castillo romántico reconstruido entre finales del siglo XIX y principios del XX, que los checos conocen de decenas de películas de cuentos. Torres y almenas de cine en medio del bosque, en el borde de la llanura de Haná.
Qué lo hace especial: el castillo más de cuento del país y un decorado muy querido por los cineastas. Cómo llegar: lo mejor es en coche, a unos 40 minutos de Olomouc.
16. Jeseníky y el Praděd
Las montañas más altas de Moravia, con el Praděd (1.491 m) y su torre de telecomunicaciones con mirador en la cima. Cascadas del Bílá Opava, turberas y un silencio que no encontrarás en los Montes Gigantes.
Un plan concreto: sube a la cima del Praděd, hasta la torre con su balcón panorámico; a la vuelta merece la pena bajar por el desfiladero de las cascadas del Bílá Opava.
Qué lo hace especial: crestas agrestes y las montañas menos concurridas del país. Cómo llegar: en coche; los puntos de partida habituales son Karlova Studánka y Ovčárna.
17. Beskides y Pustevny
Montañas cubiertas de bosque con la Lysá hora (1.323 m) y, en Pustevny, las construcciones de madera modernistas del arquitecto Dušan Jurkovič: los refugios Maměnka y Libušín. Muy cerca están la estatua del dios eslavo Radegast y la pasarela Valaška.
Un plan concreto: sube en telesilla desde Trojanovice hasta Pustevny y el refugio modernista Maměnka, y sigue por la cresta: en una hora más o menos llegas a la estatua de Radegast, con vistas al monte Radhošť.
Qué lo hace especial: el ambiente de Valaquia morava, la arquitectura de madera y las vistas. Cómo llegar: a Pustevny, en telesilla desde Trojanovice; en coche, a una hora de Ostrava. Si vienes volando a Cracovia, Ostrava queda a unas dos horas por carretera.

18. Holašovice
Un pueblecito con la plaza intacta de estilo barroco rural: frontones de colores en las granjas de los siglos XVIII y XIX. El ejemplo de manual de pueblo del sur de Bohemia, inscrito en la lista de la UNESCO.
Qué lo hace especial: una sola plaza, pero perfecta, para una parada rápida de camino a Český Krumlov. Cómo llegar: en coche, a unos 20 minutos de České Budějovice.
19. Karlovy Vary
El balneario más famoso de Chequia: columnatas, manantiales calientes y el licor de hierbas Becherovka con sus obleas (lázeňské oplatky). Desde 2021 forma parte del bien UNESCO «Grandes ciudades balneario de Europa».
Qué lo hace especial: la elegancia balnearia y el paseo de manantial en manantial, vaso en mano. Cómo llegar: en coche, algo más de hora y media desde Praga (unos 130 km); en autobús también se llega cómodo.
20. Kroměříž
El palacio arzobispal y sus jardines, inscritos en la UNESCO: el Jardín de Flores, con su rotonda y su columnata de más de 200 metros, es único en Europa. A la ciudad la llaman la «Atenas de Haná».
Qué la hace especial: unos jardines barrocos como no hay otros en el país. Cómo llegar: en tren hasta Kroměříž con transbordo en Hulín; en coche, unos 50 minutos desde Brno.
21. Štramberk
Un pueblecito a los pies de la torre Trúba, con casitas de madera amontonadas ladera arriba y unos dulces de jengibre con forma de oreja, las štramberské uši. Lo llaman el «Belén de Valaquia».
Qué lo hace especial: casitas de madera de postal y la vista desde lo alto de la torre. Cómo llegar: en coche o autobús desde Nový Jičín; desde Ostrava, unos 45 minutos.
22. Litomyšl
Un palacio renacentista con la fachada cubierta de esgrafiados, la ciudad natal del compositor Bedřich Smetana y un sitio con mucha vida cultural. El conjunto del palacio es Patrimonio de la Humanidad.
Qué la hace especial: una plaza larguísima con soportales y un palacio aristocrático. Cómo llegar: en coche, a menos de dos horas de Praga (unos 160 km); en autobús desde Svitavy o Česká Třebová, que tienen estación de tren.
23. Třeboň y los estanques del sur de Bohemia
Un pequeño balneario en medio de un paisaje de estanques de peces que se excavaron hace siglos: el estanque Svět justo detrás de las murallas, el famoso dique de Rožmberk y caminos para ir en bici o en patines. Calma, carpa y la cerveza local, Regent.
Qué la hace especial: agua, silencio y una plaza renacentista a dos pasos. Cómo llegar: en coche, unas dos horas desde Praga; en tren, con transbordo en Veselí nad Lužnicí.
24. Žďár nad Sázavou y Zelená hora
La iglesia de peregrinación de San Juan Nepomuceno en Zelená hora, obra del genial Jan Blažej Santini y construida entera sobre la simbología del número cinco. Tiene su propia inscripción en la lista de la UNESCO.
Qué la hace especial: una arquitectura entre barroca y gótica que no verás en ningún otro sitio. Cómo llegar: en coche, a unos 15 minutos de la autopista D1; en tren hasta Žďár nad Sázavou.
25. Křivoklát
Un imponente castillo gótico de los reyes Přemyslidas y de Carlos IV escondido en los bosques de Křivoklátsko, una de las reservas de la biosfera de la UNESCO del país. Una residencia real de caza con capilla y biblioteca conservadas, a la que se llega siguiendo el río Berounka.
Qué lo hace especial: un castillo medieval auténtico en plena naturaleza. Cómo llegar: en tren desde Praga con transbordo en Beroun, por una línea preciosa que va junto al río; la estación de Křivoklát está justo debajo del castillo. En coche, más o menos una hora desde Praga.
26. Kokořínsko: Kokořín y Bezděz
La tierra del poeta romántico Karel Hynek Mácha, llena de rocas de arenisca, barrancos y dos castillos de novela. Kokořín, encaramado a una roca sobre un valle escondido, y el gótico Bezděz, con sus dos torres sobre un cerro solitario que Mácha cantó en sus versos, con vistas lejanas sobre toda la comarca.
Qué lo hace especial: dos castillos con mucha personalidad y bosques de roca muy cerca de Praga. Cómo llegar: lo mejor es en coche, a alrededor de una hora de Praga; a Bezděz llega el tren (estación Bezděz) y desde allí se sube a pie.
27. Červená Lhota
Un palacio renacentista rojo intenso que se levanta sobre un islote rocoso en mitad de un estanque y se refleja en el agua. Uno de los edificios más fotogénicos del país, escenario de muchos cuentos filmados checos.
Qué lo hace especial: un palacete de cuento sobre el agua rodeado de bosque. Cómo llegar: lo mejor es en coche; está en el sur de Bohemia, cerca de Jindřichův Hradec. En tren puedes llegar a Kardašova Řečice y seguir en autobús o en bici, pero los fines de semana hay pocas conexiones.
28. Pernštejn
Uno de los castillos góticos y renacentistas mejor conservados de Chequia, al que llaman «el castillo de mármol» por el mármol claro de la zona que enmarca puertas y ventanas. Un laberinto de escaleras, miradores y salas abovedadas sobre el valle del Svratka, en la región de Vysočina.
Qué lo hace especial: un castillo que nunca fue conquistado, con ambiente medieval de verdad. Cómo llegar: en tren hasta Nedvědice y desde allí algo menos de 2 km a pie; en coche, a menos de una hora de Brno.
29. Slavonice
Un pueblo renacentista junto a la frontera austriaca, con una plaza de casas decoradas con finísimos esgrafiados. Por debajo se extiende una red de misteriosos pasadizos subterráneos medievales que se visita con guía.
Qué lo hace especial: Renacimiento intacto sin multitudes y el ambiente de una frontera olvidada. Cómo llegar: en coche por Dačice; en tren regional desde Kostelec u Jihlavy o desde Telč.
30. Brno
La segunda ciudad del país mezcla historia y arquitectura moderna. La villa Tugendhat de Mies van der Rohe, joya funcionalista y Patrimonio de la Humanidad, el castillo de Špilberk sobre la ciudad, la catedral de San Pedro y San Pablo y la animada plaza de la Libertad (náměstí Svobody), llena de cafés.
Qué la hace especial: ambiente universitario relajado y joyas arquitectónicas del gótico al funcionalismo. Cómo llegar: en tren desde Praga en unas dos horas y media, o en coche desde Viena en menos de dos horas. Las entradas a la villa Tugendhat se agotan: resérvalas con mucha antelación.
31. El triángulo de balnearios del oeste de Bohemia
Karlovy Vary, Mariánské Lázně y Františkovy Lázně forman un trío que desde 2021 figura en la lista de la UNESCO dentro de las Grandes ciudades balneario de Europa. Columnatas, manantiales, obleas de balneario y una arquitectura de la época en que venía aquí la alta sociedad europea, de Goethe a Chopin. Lo mejor es recorrer los tres en dos días y comparar lo distintos que son: Karlovy Vary es el más animado, Mariánské Lázně el más verde, con parques que se funden con el bosque, y Františkovy Lázně el más íntimo, casi de juguete, con sus fachadas amarillas.
32. Ještěd
El hotel y torre de telecomunicaciones que corona el monte sobre Liberec, inaugurado en 1973 según el proyecto de Karel Hubáček, es uno de los edificios más reconocibles de la arquitectura moderna checa. Su forma de hiperboloide de revolución prolonga la silueta de la montaña como si fuera parte de ella. El teleférico está fuera de servicio desde 2021, así que hoy se sube a pie por senderos señalizados o en coche hasta el collado de Tetřeví sedlo, y con buena visibilidad se ve hasta Alemania y Polonia.
33. El desfiladero del Bílá Opava
El valle más salvaje de los Jeseníky, y la mejor forma de subir al Praděd del punto 16. El sendero que remonta el arroyo Bílá Opava avanza por escaleras metálicas y pasarelas junto a cascadas y rápidos, y termina cerca de Ovčárna, bajo el Praděd. Desde allí se sigue hasta la torre de la montaña más alta de Moravia. En invierno la ruta se cierra por el peligro de caída de hielo.
34. Broumovsko
Las rocas de Adršpach y Teplice son las famosas, pero los alrededores de Broumov dan para mucho más: las formaciones de las paredes de Broumov (Broumovské stěny), el monasterio barroco de la ciudad y un grupo de iglesias rurales de los arquitectos Christoph y Kilian Ignaz Dientzenhofer. Esa mezcla de rocas de arenisca y barroco de primer nivel no la vas a encontrar en ningún otro rincón del país.
35. Podyjí y Znojmo
El parque nacional más pequeño de Chequia, encajado en el cañón del río Dyje en la frontera con Austria. Lo cruza un sendero didáctico por el antiguo telón de acero, hay miradores sobre los meandros y brezales. Znojmo, a la salida del parque, añade galerías subterráneas, la rotonda de Santa Catalina con frescos románicos y bodegas, así que se junta naturaleza con vino. Desde Viena está a menos de hora y media en coche.
Naturaleza o ciudades: qué ver en Chequia según lo que busques
Si no sabes por dónde empezar, ayuda repartir la lista según el ánimo. Para naturaleza, apunta a las rocas y las montañas; para ambiente e historia, a las ciudades y los castillos. Nosotros preferimos combinar: un día de ciudad, otro de monte.
| Para naturaleza | Para ciudades y monumentos |
|---|---|
| Suiza Bohemia (rocas y desfiladeros) | Praga (panorámica y castillo) |
| Adršpach y Paraíso Bohemio (ciudades de roca) | Český Krumlov (cuento renacentista) |
| Montes Gigantes, Jeseníky y Beskides (montaña) | Telč y Litomyšl (plazas renacentistas) |
| Šumava y Lipno (bosques y lagos) | Kutná Hora y Olomouc (gótico y barroco) |
| Pálava (viñedos y colinas) | Karlovy Vary y Kroměříž (balnearios y jardines) |
| Karst de Moravia (cuevas y abismo) | Karlštejn, Hluboká y Bouzov (castillos y palacios) |
| Kokořínsko (rocas y castillos de Kokořín y Bezděz) | Křivoklát, Pernštejn y Červená Lhota (castillos y palacios) |
| Třeboňsko (estanques y humedales) | Brno y Slavonice (ciudad y Renacimiento) |
💡 Consejo: junta los lugares que están cerca unos de otros. Český Krumlov, Hluboká y Holašovice son un fin de semana en el sur de Bohemia; Pálava, Lednice y Mikulov, un fin de semana en Moravia (ideal si vuelas a Viena); Adršpach y el Paraíso Bohemio se hacen juntos en el norte.
Patrimonio de la Humanidad en República Checa
Para su tamaño, Chequia es uno de los países con más Patrimonio Mundial por kilómetro cuadrado: tiene 17 bienes en la lista de la UNESCO. Muchos están en esta selección, así que «coleccionar» UNESCO encaja fácilmente en el viaje.
- Praga: centro histórico (1992)
- Český Krumlov: centro histórico (1992)
- Telč: centro histórico (1992)
- Kutná Hora: centro histórico con la iglesia de Santa Bárbara y la catedral de Sedlec (1995)
- Lednice-Valtice: paisaje cultural (1996)
- Holašovice: pueblo histórico (1998)
- Kroměříž: palacio y jardines (1998)
- Litomyšl: palacio (1999)
- Olomouc: Columna de la Santísima Trinidad (2000)
- Žďár nad Sázavou: iglesia de San Juan Nepomuceno en Zelená hora (1994)
- Karlovy Vary, Mariánské Lázně y Františkovy Lázně: parte del bien «Grandes ciudades balneario de Europa» (2021)
- Brno: villa Tugendhat (2001)
- Třebíč: barrio judío y basílica de San Procopio (2003)
- Kladruby nad Labem: paisaje de cría y adiestramiento de caballos de carruaje ceremonial (2019)
- Montes Metálicos (Krušnohoří): región minera compartida con Alemania (2019)
- Žatec: paisaje del lúpulo de Saaz (2023)
- Hayedos de las montañas de Jizera: el único bien natural, dentro de los hayedos primarios de Europa (2021)
En total son 17 bienes: dieciséis culturales y uno natural (los hayedos de Jizera). Si te apetece más naturaleza sin multitudes, vuelve más arriba a las ciudades de roca, las montañas y las cuevas.
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Preguntas frecuentes sobre qué ver en República Checa
¿Qué ver en República Checa si es tu primer viaje? Si tuviéramos que elegir cuatro apuestas seguras, serían Praga, Český Krumlov, la Suiza Bohemia con la Puerta de Pravčická y la ciudad de roca de Adršpach. Con ellas te llevas una muestra de todo lo que enamora de Chequia: una gran capital, un cuento renacentista y una naturaleza de arenisca salvaje.
¿Qué ver en República Checa si buscas naturaleza? Para rocas, la Suiza Bohemia, Adršpach y el Paraíso Bohemio; para montaña, los Montes Gigantes, los Jeseníky y los Beskides; para bosques y lagos, Šumava y Lipno. Para viñedos y ambiente sureño, Pálava, y para cuevas, el Karst de Moravia con el abismo de Macocha.
¿Cuál es la ciudad más bonita de República Checa además de Praga? La que más se repite es Český Krumlov, seguida de Telč, Olomouc, Kutná Hora y Litomyšl. Si buscas ambiente de balneario, Karlovy Vary; si te gustan los jardines barrocos, Kroměříž.
¿Cuántos Patrimonios de la Humanidad tiene República Checa? Chequia tiene 17 bienes en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Entre los más visitados están Praga, Český Krumlov, Telč, Kutná Hora, Holašovice, el paisaje de Lednice-Valtice y Zelená hora en Žďár nad Sázavou.
¿Cuál es la mejor época para viajar a República Checa? Mayo, junio y septiembre. El campo está verde o dorado, el tiempo es agradable y no hay ni las multitudes ni los precios más altos del verano. Las montañas y las rocas lucen más en primavera y otoño; las ciudades se disfrutan todo el año, y Český Krumlov es precioso también en invierno.
¿Se puede recorrer República Checa sin coche? En gran parte, sí. Praga, Kutná Hora, Olomouc, Karlovy Vary, Karlštejn, Český Krumlov y Adršpach tienen buenas conexiones en tren o autobús. El coche se agradece sobre todo en Pálava, en la zona de Lednice y Valtice, en los Jeseníky y en los Beskides, donde toca ir de un punto a otro.
¿Qué ver en República Checa con niños? Las ciudades de roca de Adršpach y Prachov (barcas y pasadizos), la pasarela por las copas de los árboles de Lipno, la cueva de Punkva en el Karst de Moravia con su paseo en barca y el palacio de Hluboká o el castillo de cuento de Bouzov. A los niños también les encanta el telesilla a Pustevny.
¿Cómo evitar las multitudes en los lugares más famosos? Evita julio y agosto y llega temprano: a Adršpach o a la Puerta de Pravčická, idealmente antes de las nueve. Si duermes en el propio Český Krumlov, tendrás las callejuelas casi para ti cuando se vayan los autocares de excursión.
¿Qué ver en República Checa en una semana? Lo más práctico es agrupar por regiones y dedicar a cada una un par de días además de Praga. Sur de Bohemia: Český Krumlov, Hluboká y Holašovice. Sur de Moravia: Pálava, Lednice y Mikulov. Norte de Bohemia: Adršpach y el Paraíso Bohemio. Norte de Moravia: Olomouc, Bouzov y Štramberk.
¿Es caro viajar a República Checa? No tiene por qué. Muchos espacios naturales son gratis o cuestan poco (Adršpach sí se paga: 200 coronas online en temporada alta, unos 8 €), y las entradas a castillos y cuevas suelen moverse en unos cientos de coronas, es decir, entre unos 8 y 20 €. Fuera de temporada alta, en primavera y otoño, ahorras además en alojamiento. Recuerda que se paga en coronas checas, no en euros.
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