Aktualizováno 23.9.2026
Si vienes de un país con Pirineos, Picos de Europa y Sierra Nevada, es normal que la pregunta te haga sonreír: ¿hay montañas en República Checa? Las hay, y más de las que imaginas. No esperes tresmiles ni glaciares, porque el techo del país, la Sněžka, se queda en 1.603 metros, bastante por debajo del Peñalara madrileño. Pero las montañas de República Checa rodean casi todo el país como una muralla: Bohemia es literalmente una cuenca cerrada por sierras de granito, bosques inmensos y crestas por encima del límite del árbol, y en el este de Moravia se suman los Beskides, con cabañas de madera y rebaños de ovejas. Lo mejor es que casi todas quedan a entre una y cuatro horas de coche desde Praga.
En esta guía hemos reunido las 15 sierras y zonas de montaña más importantes de Chequia, que es el nombre corto oficial del país desde 2016. De cada una te contamos qué la hace especial, qué ruta de senderismo merece la pena, dónde se puede esquiar y para qué tipo de viajero encaja. Al final tienes apartados sobre la montaña en invierno, sobre excursiones con niños y sobre dónde dormir. La idea es que, cuando termines de leer, sepas qué sierra checa es la tuya.
Las montañas de República Checa en resumen
- Las tres sierras que superan los 1.400 m: los Montes Gigantes o Krkonoše (Sněžka, 1.603 m), los Jeseníky (Praděd, 1.491 m) y el macizo del Králický Sněžník (1.424 m).
- Para rutas largas y travesías de cresta: Krkonoše, Jeseníky, Šumava y los Beskides.
- Para buscar calma y pocos excursionistas: montes Orlické, Český les, montes Novohradské y montañas de Lusacia.
- Las más cercanas a Praga: Brdy, el macizo volcánico del České středohoří y los Montes Metálicos (Krušné hory).
- Para esquiar: Krkonoše (Špindlerův Mlýn, Pec pod Sněžkou), Jeseníky (Praděd), Beskides y Montes Metálicos (Klínovec).
- Con niños: telesillas, miradores y senderos por las copas de los árboles en Krkonoše, Lipno (Šumava) y los Beskides.
Cómo elegir entre las montañas de República Checa y cuándo ir
Para acertar con la sierra, piensa en tres cosas: desde dónde llegas, qué quieres hacer y en qué época viajas. Desde España lo habitual es volar a Praga, con vuelos directos desde Madrid, Barcelona, Valencia o Málaga según la temporada. Para las sierras del este, como los Jeseníky o los Beskides, suele quedar más cerca el aeropuerto polaco de Katowice: desde allí a Trojanovice, a los pies de los Beskides, hay unos 140 km. Si buscas crestas por encima del bosque y jornadas largas, tu sitio son los Krkonoše o los Jeseníky; si prefieres silencio y senderos vacíos, el Český les o los montes Novohradské. Y si solo tienes un día libre durante tu viaje a Praga, Brdy o el České středohoří quedan a menos de una hora de coche.
La temporada depende del plan. El verano y el principio del otoño (de junio a octubre) son lo mejor para el senderismo: el tiempo es más estable, los días son largos y en septiembre hay menos gente y menos mosquitos. El invierno (de diciembre a marzo) es para el esquí alpino y el de fondo, aunque la nieve solo está más o menos garantizada en las zonas altas. La primavera es bonita en las tierras bajas, con los frutales en flor en el České středohoří, pero en las crestas puede quedar nieve hasta bien entrado mayo. Ojo con el clima continental: en julio y agosto son habituales las tormentas por la tarde, así que conviene madrugar.
💡 Consejo: En la montaña checa el tiempo cambia rápido, así que incluso en pleno verano mete en la mochila un cortavientos y algo de abrigo. En la cima de la Sněžka o del Praděd puedes tener bastantes grados menos que en el valle y un viento que casi nunca para.
Las 15 montañas de República Checa más bonitas
Las hemos ordenado más o menos de las más altas y conocidas a las más recogidas. ¿Cuáles son las montañas más bonitas de Chequia? Estas son nuestras quince.
1. Krkonoše (Montes Gigantes), la sierra más alta con la Sněžka
Cumbre más alta: Sněžka, 1.603 m, que es también el techo de toda Chequia.
Los Krkonoše, que en español se conocen como Montes Gigantes, son la reina de las montañas checas. Es la única sierra del país donde se pasa de los 1.500 metros y la única con auténtica tundra de montaña: pino negro rastrero, circos glaciares y turberas en lo alto de la cresta. El clásico es subir a la Sněžka, andando desde Pec pod Sněžkou o en telesilla si quieres guardar fuerzas. También merece mucho la pena la ruta de cresta por Luční hora y Studniční hora, las fuentes del Elba o la cascada de Pančava, considerada la más alta del país.
Para esquiar, las estaciones de referencia son Špindlerův Mlýn y Pec pod Sněžkou, las más grandes y mejor equipadas de Chequia. La sierra continúa al otro lado de la frontera y la vertiente polaca tiene su propia personalidad: te la contamos en nuestra guía de Karkonosze, los Montes Gigantes de Polonia. Para quién: para cualquiera que quiera montaña «de verdad», desde familias hasta senderistas con experiencia y esquiadores.
💡 Consejo: Sube a la Sněžka a primera hora. A partir de las diez llega la marea de gente del telesilla y la cola para el mirador y para comer en el refugio se hace eterna. Alojamiento en los Krkonoše →
2. Jeseníky, la segunda sierra más alta, con el Praděd
Cumbre más alta: Praděd, 1.491 m (Hrubý Jeseník).
A los Jeseníky los checos los llaman los «Krkonoše de Moravia». Son la segunda sierra más alta del país y, para mucha gente, más salvaje y menos masificada. Los domina el Praděd, con su inconfundible torre de telecomunicaciones y mirador; los días claros se dice que desde allí se alcanzan a ver los Tatras. La ruta que no se olvida es la del valle del Bílá Opava, con cascadas, pasarelas y escaleras metálicas, aunque también merecen la pena la cumbre del Vysoká hole y la muralla rocosa de Petrovy kameny. Al sur de las cumbres, en la meseta boscosa de los Jeseníky Bajos, te esperan las cascadas de Rešov, perfectas para un día más tranquilo.
Para esquiar tienes la zona de Praděd–Ovčárna, justo bajo la cumbre, la estación de Karlov pod Pradědem y la de Kouty nad Desnou. Para quién: para senderistas que buscan montaña alta con algo menos de gente que en los Krkonoše.
3. Králický Sněžník, la tercera cumbre y el nacimiento del Morava
Cumbre más alta: Králický Sněžník, 1.424 m.
Es un macizo pequeño pero alto, justo en la frontera con Polonia, y su cima homónima es la tercera más alta de Chequia: fuera de los Krkonoše y los Jeseníky, es la única que supera los 1.400 metros. A unos 300 metros de la cumbre, ladera abajo, brota el nacimiento del río Morava, el gran río que da nombre a toda la región de Moravia. En la subida pasarás junto a la estatua de piedra de un elefante, punto de referencia de los excursionistas y foto obligada. En la vertiente polaca de la cresta se levanta una torre mirador moderna con vistas a los dos países. Lo más habitual es subir desde el refugio de Návrší o desde la estación de Dolní Morava.
Para quién: para senderistas en buena forma que quieren una cumbre alta sin multitudes y, de paso, una curiosidad geográfica como el nacimiento del Morava.
💡 Consejo: En Dolní Morava, a los pies de la montaña, está la Stezka v oblacích («Sendero en las nubes»), una torre mirador con un tobogán que encanta a los niños. Se combina muy bien con la subida al nacimiento del Morava. Alojamiento en Dolní Morava →
4. Šumava, bosques, turberas y lagos glaciares
Cumbre más alta: Plechý, 1.378 m (en la vertiente checa).
Šumava, que en los mapas en español suele aparecer como Bosque de Bohemia, es la mayor masa forestal continua de Europa Central y el parque nacional más grande de Chequia; al otro lado de la frontera sigue como Parque Nacional del Bosque Bávaro. Aquí no hay picos afilados: su encanto son las lomas largas cubiertas de bosque, las turberas y los misteriosos lagos glaciares, como el Černé y el Čertovo jezero o el Plešné, bajo el Plechý. Merecen la pena la torre mirador y el sendero por las copas de los árboles de Lipno, el nacimiento del Moldava (Vltava) o la travesía por el Boubín y su bosque virgen.
El esquí aquí es más bien familiar: Lipno, Zadov o Špičák, junto a Železná Ruda. Para quién: para amantes de la calma, del bosque y de las rutas largas sin grandes desniveles; ideal también para ir en bici y en familia.

5. Beskides, cabañas, majadas y la Lysá hora
Cumbre más alta: Lysá hora, 1.323 m (Beskides de Moravia y Silesia).
Los Beskides tienen alma. En sus lomas boscosas aparecen cabañas de madera, majadas de ovejas y la hospitalidad de Valaquia, la región pastoril del este de Moravia. La cumbre más subida es la Lysá hora, la «reina de los Beskides», y justo detrás vienen el Radhošť, monte de peregrinación con la estatua del dios eslavo Radegast en su cresta, y el vecino Pustevny, con sus espectaculares refugios modernistas Libušín y Maměnka. También merece la pena el sendero Valaška, por las copas de los árboles.
Se esquía en Pustevny, en Bílá o en Mosty u Jablunkova. Para quién: para quien busca montaña con ambiente, buena comida y un refugio en cada loma. Los Beskides siguen al otro lado de la frontera: si te quedas con ganas, echa un vistazo a nuestra guía de los Beskides polacos.
💡 Consejo: A Pustevny se puede subir en telesilla desde Trojanovice, algo que se agradece si vas con niños o quieres ahorrarte las rodillas para la bajada. Alojamiento en los Beskides →

6. Montes Orlické, una cresta tranquila junto a Polonia
Cumbre más alta: Velká Deštná, 1.115 m.
Los montes Orlické (Orlické hory) son una cresta larga y boscosa a lo largo de la frontera polaca que ha sabido conservar la calma y un ambiente muy íntimo. Los recorre el sendero de cresta Jiráskova cesta, una ruta tranquila y con vistas, apta incluso para quien no está muy en forma. En lo alto de la Velká Deštná hay un pequeño mirador desde el que, los días claros, se ve hasta la Sněžka; el punto de partida habitual es el collado de Šerlich, con el refugio Masarykova chata. En invierno se esquía en estaciones pequeñas y familiares, como las de Deštné v Orlických horách y el vecino Šerlišský Mlýn, o en Říčky. Para quién: para senderistas que quieren montaña sin multitudes ni colas en el remonte.
7. Montes Metálicos (Krušné hory), una loma interminable y el Klínovec
Cumbre más alta: Klínovec, 1.244 m.
Los Montes Metálicos (Krušné hory en checo, Erzgebirge en alemán) se extienden más de 130 kilómetros a lo largo de la frontera con Alemania, y su paisaje minero es Patrimonio de la Humanidad desde 2019. Una base estupenda es el pueblecito de montaña de Boží Dar, bajo el Klínovec, desde donde se recorre la turbera de Boží Dar por pasarelas de madera (un sendero didáctico de unos 3 km). El pasado minero se entiende en los monumentos de la UNESCO de Jáchymov, Abertamy y Horní Blatná, y de paso puedes visitar el balneario de Jáchymov. El Klínovec es la mayor estación de esquí de la zona y en invierno comparte forfait con el Fichtelberg alemán, en Oberwiesenthal, unidos por un autobús lanzadera. Para quién: para esquiadores y fondistas (sus pistas de esquí de fondo están entre las mejores del país) y para quien combine la montaña con Karlovy Vary, a menos de una hora.
8. Montes Jizera (Jizerské hory), el paraíso del esquí de fondo
Cumbre más alta: Smrk, 1.124 m.
Los Jizerské hory, las «Jizerky» para los checos, son la casa de la red de pistas de fondo más famosa del país, la Jizerská magistrála, y de la Jizerská padesátka, una carrera de 50 km que se celebra cada invierno. La magistral se suele empezar en el estadio de esquí de fondo de Bedřichov, que en verano también es una buena base. Con buen tiempo apetecen las turberas, las cascadas del Černý potok, las más bonitas de la sierra, y cumbres rocosas como la del Bukovec, uno de los mayores domos de basalto de Europa. A la cima más alta, el Smrk, se sube a una moderna torre mirador de acero con vistas a Chequia y Polonia. Muy cerca queda también el embalse de Souš. Para quién: para fondistas ante todo, pero también para senderistas y familias con carrito, gracias a sus pistas forestales.
9. Ještěd, la silueta que vigila Liberec
Cumbre más alta: Ještěd, 1.012 m (cordal de Ještěd y Kozákov).
El Ještěd es seguramente la montaña más fotogénica de Chequia, aunque ni de lejos la más alta. En su cumbre se alza un icónico hotel con torre de televisión en forma de hiperboloide de revolución, obra del arquitecto Karel Hubáček: se inauguró en 1973 y su proyecto recibió el prestigioso premio Auguste Perret. El cordal se levanta justo encima de la ciudad de Liberec, así que las vistas alcanzan los montes Jizera, los Krkonoše y la Lusacia alemana. En invierno se esquía en el Ski areál Ještěd. Un aviso: la telecabina está fuera de servicio desde el accidente de 2021, así que la cima se alcanza a pie o en bici; antes de ir, comprueba si ya hay fecha de reapertura.
Para quién: para amantes de la arquitectura y de las vistas fáciles de conseguir, a hora y media de Praga.
10. Český les, las montañas fronterizas más silenciosas
Cumbre más alta: Čerchov, 1.042 m.
El Český les, que en el lado alemán se conoce como Oberpfälzer Wald, es quizá la sierra menos descubierta del país. Durante décadas quedó tras el Telón de Acero, cerrada al público, y por eso conserva una naturaleza de verdad salvaje y vacía: pueblos desaparecidos, bosques profundos y casi nadie en los senderos. El objetivo principal es su techo, el Čerchov (1.042 m), con la torre mirador de piedra Kurzova věž, de 1905, desde la que se ve Šumava y buena parte de Baviera. Lo más habitual es subir desde Capartice o desde Klenčí pod Čerchovem, en la comarca de Chodsko. Para quién: para solitarios y amantes del silencio que no necesitan atracciones ni remontes.
11. Brdy, naturaleza salvaje a un paso de Praga
Cumbre más alta: Tok, 865 m.
Brdy fue zona militar durante décadas y, precisamente por eso, se ha convertido en un área protegida sorprendentemente salvaje, además de ser la «montaña» más cercana a Praga: la ciudad de Příbram, en su borde, queda a menos de una hora de coche. Hay bosques espesos, brezales en las antiguas zonas de impacto de artillería, embalses y mucha calma. El techo es el Tok (865 m), que es también el punto más alto de Bohemia Central; otro destino muy querido son los estanques de Padrť, con un paisaje que recuerda a las mesetas de Šumava. No esperes picos ni estaciones de esquí, sino paseos tranquilos por el bosque. Para quién: para quien está en Praga y quiere naturaleza sin pasarse el día en la carretera.
12. České středohoří, conos volcánicos sobre el Elba
Cumbre más alta: Milešovka, 837 m.
El České středohoří, el macizo central de Bohemia, no se parece a ninguna otra sierra checa: son decenas de conos volcánicos aislados repartidos sobre el valle del Elba. El más conocido es la Milešovka, considerado el lugar más ventoso de Chequia, con estación meteorológica y mirador, y muy cerca está el romántico castillo de Hazmburk, con sus dos torres. En primavera florecen los frutales de toda la comarca. Para quién: para excursiones cortas en busca de vistas y miradores; también es muy buena zona para la bici.
13. Montañas de Lusacia (Lužické hory), rocas, volcanes y miradores
Cumbre más alta: Luž, 793 m.
Las montañas de Lusacia son una mezcla preciosa de rocas de arenisca y cumbres volcánicas en el norte de Bohemia. Atraen por sus castillos en la roca, cuevas y torres mirador, y por el Klíč, una cima con vistas sobre toda la comarca. Justo en su límite, aunque geológicamente pertenece ya al České středohoří, está la mítica Panská skála, junto a Kamenický Šenov: un «órgano» de columnas de basalto que los checos conocen de las películas de cuentos, empezando por el clásico «La princesa orgullosa». Para quién: para excursiones fotogénicas de medio día; además, la Suiza Bohemia queda muy cerca.
14. Montes Novohradské, el rincón olvidado del sur
Cumbre más alta: Kamenec, 1.072 m (en la vertiente checa).
Los montes Novohradské, en la frontera con Austria, son tranquilos, boscosos y están infravalorados, y justo ahí está su gracia. Tienen reservas de bosque casi virgen: el bosque de Žofín y el cercano de Hojná Voda están entre las reservas naturales más antiguas de Europa, protegidas desde 1838. A eso se suman turberas, cascadas en el río Stropnice y el santuario de peregrinación de Dobrá Voda. La base habitual es el pueblo de Nové Hrady, con el Terčino údolí, un parque paisajístico romántico del siglo XVIII a orillas del Stropnice. Para quién: para quien busca calma y naturaleza intacta lejos de las multitudes; y si ya estás en Český Krumlov o en České Budějovice, te queda a un paso.
15. Žďárské vrchy, colinas suaves con turberas
Cumbre más alta: Devět skal, 836 m.
Los Žďárské vrchy son el corazón de Vysočina, la meseta que separa Bohemia de Moravia: un paisaje suave y ondulado de prados, estanques, turberas y formaciones rocosas. No son montañas altas, pero para el senderismo tranquilo, el esquí de fondo y el cicloturismo son ideales. Atraen cimas rocosas como el Devět skal (836 m), su techo, las románticas Čtyři palice o el nacimiento del río Svratka; como base te sirve Sněžné, justo bajo las rocas, o la más grande Žďár nad Sázavou, con la iglesia de peregrinación de Zelená hora, Patrimonio de la Humanidad. Para quién: para familias, ciclistas y fondistas a los que les gusta el terreno más amable.
Montañas de República Checa en invierno: esquí alpino y de fondo
En invierno las montañas checas cambian por completo y cada sierra ofrece algo distinto. La nieve es más fiable cuanto más alto, así que donde más aguanta es en los Krkonoše y los Jeseníky. No esperes dominios como los de Baqueira o Sierra Nevada: las estaciones checas son más pequeñas, pero están muy bien organizadas y funcionan de maravilla para una escapada. Este es el resumen rápido de adónde ir según lo que busques:
- Esquí alpino: Špindlerův Mlýn y Pec pod Sněžkou (Krkonoše) son las estaciones más grandes y exigentes. El Klínovec (Montes Metálicos) y Praděd–Ovčárna (Jeseníky) son una alternativa estupenda.
- Esquí en familia: Lipno (Šumava), Bílá (Beskides) o Říčky (montes Orlické), con pendientes más suaves, parques infantiles y colas más cortas.
- Esquí de fondo: las mejores pistas están en la Jizerská magistrála, en los Montes Metálicos alrededor de Boží Dar y en Šumava (Kvilda, Modrava). Los Žďárské vrchy también son una delicia con esquís de fondo.
💡 Consejo: Antes de salir, mira siempre el estado de la nieve y de las pistas en las webcams y en los partes de nieve de cada estación. En las zonas bajas (Brdy, České středohoří, montañas de Lusacia) la nieve ha sido muy irregular en los últimos inviernos.
Montañas de Chequia con niños
Con niños pequeños compensa elegir sierras donde las vistas y la aventura no exijan caminar todo el día. Estas son nuestras apuestas seguras:
- Remontes en lugar de subidas largas: a la Sněžka (Krkonoše), a Pustevny (Beskides) o a la Černá hora, desde Janské Lázně, donde junto a la estación inferior de la telecabina está el sendero por las copas de los árboles de los Krkonoše, con un tobogán dentro de la torre.
- Senderos por las copas de los árboles y miradores: Lipno en Šumava o el sendero Valaška en los Beskides, cómodos, sin barreras y muy divertidos para los niños.
- Rutas cortas con premio al final: el valle del Bílá Opava en los Jeseníky (cascadas y escaleras), la Panská skála junto a las montañas de Lusacia o las rocas de cuento de los Žďárské vrchy.
Con carrito te moverás bien por las pistas asfaltadas o compactadas de los montes Jizera (alrededor de Bedřichov), de Brdy o de Lipno. La regla de oro: ruta corta, un objetivo claro y algo rico en la mochila.
💡 Consejo: ¿Vas a pasar varios días en la montaña y quieres planes más allá del senderismo? Remontes, senderos por las copas de los árboles y otras actividades se pueden reservar con antelación en GetYourGuide → y así te ahorras la cola en taquilla.

Dónde alojarse en las montañas de República Checa
Cada sierra tiene su base natural y la diferencia de precio entre unas y otras es grande. Ten en cuenta que en Chequia se paga en coronas checas (CZK), no en euros; las cifras en euros son aproximadas. Los Krkonoše son los más caros; los Jeseníky, los Beskides y los Montes Metálicos salen más o menos un tercio más baratos con una calidad parecida. Šumava queda en un punto intermedio.
- Lo más barato: una cama en un refugio de montaña, un albergue o un camping, orientativamente entre 500 y 900 CZK (unos 20–35 €) por persona y noche.
- Gama media: habitación doble en una pensión con desayuno, entre 1.800 y 3.000 CZK (unos 75–120 €).
- Hoteles con spa: en Špindlerův Mlýn, en Lipno o en los Beskides, desde unas 4.000 CZK (unos 160 €) por habitación.
- La mejor relación calidad-precio: los Jeseníky y los Montes Metálicos, con la misma montaña y bastante menos gente y precios.
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Preguntas frecuentes sobre las montañas de República Checa
¿Hay montañas en República Checa? Sí, y rodean casi todo el país. Las principales montañas de República Checa son los Krkonoše (Montes Gigantes), los Jeseníky, el Králický Sněžník, Šumava, los Beskides, los montes Orlické, los Montes Metálicos, los montes Jizera, el Ještěd, el Český les, Brdy, el České středohoří, las montañas de Lusacia, los montes Novohradské y los Žďárské vrchy. La sierra más alta son los Krkonoše, con la Sněžka (1.603 m).
¿Cuáles son las montañas más bonitas de República Checa? Va en gustos, pero las que más se suelen recomendar son los Krkonoše (tundra de montaña y la Sněžka), los Jeseníky (el Praděd y el valle del Bílá Opava) y Šumava (lagos glaciares y turberas). Si buscas calma, te gustarán los montes Novohradské, el Český les o las montañas de Lusacia, con sus rocas y miradores.
¿Cuál es la montaña más alta de República Checa? Es la Sněžka, en los Krkonoše, con 1.603 metros sobre el nivel del mar. La segunda cumbre del país es el Praděd, en los Jeseníky, con 1.491 metros.
¿Cuántas cordilleras tiene República Checa? Depende de lo fino que se hile en la división geomorfológica: los geógrafos checos distinguen más de ochenta unidades. En la práctica, los excursionistas hablan de unas 15 sierras y zonas de montaña principales, que son las que recogemos en esta guía.
¿Dónde ir a la montaña en Chequia sin multitudes? Para calma y soledad te recomendamos el Český les, los montes Novohradské, los montes Orlické o los Žďárské vrchy. Te ahorrarás las colas en los remontes y las crestas abarrotadas que te encontrarás en los Krkonoše cuando hace buen tiempo.
¿Qué montañas hay cerca de Praga? Las más cercanas son Brdy (área protegida y antigua zona militar) y el České středohoří, con sus conos volcánicos y miradores. Ambas se hacen en una excursión de un día sin dormir fuera. Algo más lejos, pero todavía a mano, están los Montes Metálicos y las montañas de Lusacia.
¿Dónde esquiar en República Checa? Las estaciones más grandes y exigentes son Špindlerův Mlýn y Pec pod Sněžkou, en los Krkonoše. También son muy buenas el Klínovec, en los Montes Metálicos, y Praděd–Ovčárna, en los Jeseníky. Para ir en familia, Lipno en Šumava o Bílá en los Beskides.
¿Dónde hacer esquí de fondo en Chequia? La referencia es la Jizerská magistrála, en los montes Jizera. También suele haber muy buenas condiciones en los Montes Metálicos alrededor de Boží Dar, en Kvilda y Modrava (Šumava) y en los Žďárské vrchy.
¿A qué montañas ir con niños en República Checa? Apuesta por los remontes y las rutas cortas con premio: la Sněžka y el sendero por las copas de los árboles de Janské Lázně, a los pies de la Černá hora (Krkonoše), Pustevny y el sendero Valaška (Beskides) o el sendero por las copas de los árboles de Lipno (Šumava). Con carrito, lo ideal son las pistas compactadas de los montes Jizera o de Brdy.
¿Cuándo es mejor ir a las montañas de República Checa? Para el senderismo, de junio a octubre, cuando el tiempo es más estable; en septiembre además hay menos gente. Para esquiar, de diciembre a marzo, aunque la nieve segura está sobre todo en las zonas altas de los Krkonoše y los Jeseníky.
¿Se puede ver tundra en las montañas checas? Sí. La auténtica tundra ártico-alpina, con pino negro rastrero y circos glaciares, se conserva en las partes más altas de los Krkonoše y, en menor medida, en los Jeseníky. En el resto del país no hay nada parecido.
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