Aktualizováno 21.9.2026
Hay ciudades que exigen un plan y ciudades que se dejan hacer. Valencia es de las segundas: bajas del tren, caminas veinte minutos y ya has pasado por dos torres góticas, un mercado modernista, la única lonja Patrimonio Mundial de la ciudad y un cauce de río convertido en parque. No tiene las colas de Barcelona ni las prisas de Madrid, y aun así aquí caben el mar, un casco antiguo donde se puede perder toda una mañana y uno de los conjuntos arquitectónicos más atrevidos de Europa. Yo viví aquí medio año y me enamoré de esta ciudad. Hemos reunido 41 sitios que ver en Valencia y alrededores, agrupados por zonas para que no tengas que cruzar la ciudad de punta a punta, y hemos añadido lo que casi nunca aparece en las listas: qué cierra los lunes, a qué hora se llena cada sitio, dónde se aparca sin jugártela y qué cambia durante las Fallas.
Lo mejor es lo fácil que resulta llegar. Desde Madrid el AVE tarda algo menos de dos horas, desde Barcelona el Euromed ronda las tres y el aeropuerto queda a un cuarto de hora del centro en metro. Es un destino de fin de semana largo de manual, con la ventaja de que aquí el mar y el casco histórico entran en el mismo billete de transporte urbano. Si te sobra un día, los alrededores ponen arrozales, un manantial termal y la Costa Blanca a tiro de tren.
Qué ver en Valencia y alrededores: los 41 imprescindibles, en resumen
- Los 41 imprescindibles de este artículo están agrupados por zonas, así que se pueden recorrer por bloques sin ir y volver de una punta a otra de la ciudad.
- Lo primero es la Ciudad de las Artes y las Ciencias (en valenciano, Ciutat de les Arts i les Ciències), el conjunto futurista con el planetario L’Hemisfèric, el museo de ciencias y el acuario L’Oceanogràfic.
- L’Oceanogràfic es el mayor acuario de Europa y lo firmó Félix Candela, no Calatrava, como se repite en media internet.
- El casco antiguo se recorre en una mañana. La Lonja de la Seda es el único monumento Patrimonio Mundial dentro de la ciudad, y los domingos y festivos se entra gratis.
- El parque del Turia son nueve kilómetros de antiguo cauce convertidos en zona verde. Se disfruta mucho más en bici y te lleva casi a todas partes.
- Con niños van a tiro hecho el Bioparc, L’Oceanogràfic, el parque Gulliver y la playa urbana, a la que se llega en tranvía.
- Cómo llegar: AVE, Ouigo e iryo desde Madrid en torno a 1 h 50 (llegan a Joaquín Sorolla), Euromed desde Barcelona en unas tres horas (llega a la Estació del Nord) y aeropuerto de Manises a 8 km, con metro al centro en un cuarto de hora.
- Ojo con los lunes: la mayoría de museos municipales cierran. Y el Mercado Central es justo al revés: abre de lunes a sábado por la mañana y cierra los domingos.
- Si vienes en coche: en zona azul puedes estar dos horas como máximo, a partir de las 20 h y los domingos no se paga, y el aparcamiento disuasorio de València Sud es gratuito y enlaza con el metro.
- Cuántos días: tres, idealmente cuatro. En dos entra lo esencial, en un fin de semana se puede, pero a ritmo alto.
Ciudad de las Artes y las Ciencias: por dónde empezar a ver Valencia
Cuando alguien pregunta qué ver en Valencia, esta es la imagen que aparece primero. La Ciudad de las Artes y las Ciencias ocupa el tramo sur del antiguo cauce del Turia y parece recortada de otro siglo: cáscaras blancas de hormigón, trencadís de azulejo roto y láminas de agua poco profundas en las que todo se refleja dos veces. La mayor parte la proyectó el valenciano Santiago Calatrava y se fue levantando por fases desde finales de los noventa.
Sobre el terreno es algo menos épico de lo que sale en las fotos: a mediodía no hay dónde meterse a la sombra, el hormigón blanco devuelve tanta luz que sin gafas de sol molesta, y la lámina principal suele estar llena de gente haciéndose selfis. Merece la pena venir a primera hora o una hora antes de que se ponga el sol. De noche, con los edificios iluminados, es otra cosa. Para llegar tienes la línea 10 de Metrovalencia, el tranvía que desde 2022 baja desde la estación de Alacant, en pleno centro, y tiene parada en Ciutat Arts i Ciències y en Oceanogràfic.

1. La Ciudad de las Artes y las Ciencias en conjunto
Aunque no entres en un solo edificio, el paseo merece la pena. El recinto es público, se camina entre los estanques y por debajo de las costillas de hormigón, y recorrerlo desde el Palau de les Arts hasta L’Oceanogràfic te llevará una hora con paradas para fotos. Solo se paga al entrar en cada edificio, y las entradas combinadas salen mejor que las sueltas, así que decide antes qué quieres ver por dentro de verdad.
2. L’Hemisfèric: el ojo, el planetario y el IMAX
La pieza más fotografiada del conjunto y también la más antigua. El edificio tiene forma de ojo gigante que en el agua se completa en una elipse perfecta, y dentro hay un planetario con cúpula de proyección. Las sesiones cambian cada pocos meses y no todas duran lo mismo, así que mira la cartelera antes de ir: entrar al azar es la forma más fácil de acabar viendo un documental de veinte minutos por el precio de uno de cuarenta.

3. Museu de les Ciències Príncipe Felipe: tres horas de museo
Una nave acristalada larguísima que por fuera recuerda al esqueleto de una ballena y por dentro guarda exposiciones interactivas que sí se pueden tocar. Es el único sitio del conjunto donde se puede pasar medio día haga el tiempo que haga, y con niños en edad escolar es un valor seguro. Sin niños, calcula más bien dos horas.
4. L’Oceanogràfic: el mayor acuario de Europa
El mayor complejo oceanográfico de Europa, dividido por ecosistemas marinos desde el Mediterráneo hasta el Ártico pasando por los trópicos, con un túnel bajo el tanque de los tiburones y delfinario. El edificio principal, con forma de nenúfar, es obra de Félix Candela, no de Calatrava, a quien se le atribuye por inercia. Es la entrada más cara del conjunto y la de la cola más larga: cómprala por internet con antelación y entra nada más abrir, sobre todo en agosto y en puentes.
5. El Palau de les Arts y L’Umbracle
El Palau de les Arts Reina Sofía es el teatro de ópera que parece un casco apoyado sobre el agua y, aunque no entres, da la vuelta entera a pie. L’Umbracle es el paseo cubierto con palmeras y plantas trepadoras del lado sur, donde te libras del sol y desde donde se ve mejor el conjunto entero, un poco elevado. La entrada a L’Umbracle es libre y es, con diferencia, el mejor sitio del recinto para esperar a que baje la luz.
6. El puente de l’Assut de l’Or y el Àgora
El puente blanco atirantado de un solo pilón inclinado cierra el conjunto por el este y es una de las piezas más bonitas que Calatrava dejó en la ciudad. A su lado está el Àgora, el edificio azul cubierto que se usa para conciertos y exposiciones. La mejor foto del puente no se hace desde el puente, sino desde abajo, desde el parque del Turia.
Centro histórico: qué ver en Valencia a pie en una mañana
El casco antiguo, Ciutat Vella, es pequeño y se recorre en una mañana, aunque es fácil quedarse más rato del previsto. Los sitios que vienen ahora están tan cerca unos de otros que se encadenan andando, sin transporte de por medio. Un aviso práctico: casi todo el centro está dentro de una zona de tráfico restringido y de calles peatonales, así que si vienes en coche, déjalo en un aparcamiento y olvídate de él hasta que te vayas.
7. Torres de Serranos: la puerta por la que se entra al casco antiguo
Dos torreones de gótico valenciano que Pere Balaguer empezó en abril de 1392 y terminó en marzo de 1398. Tras el incendio de la cárcel municipal en 1586 sirvieron casi trescientos años de prisión para nobles, y durante la Guerra Civil guardaron los cuadros del Prado. Hoy se sube a la terraza y es uno de los mejores miradores sobre los tejados del casco antiguo y sobre el cauce verde del Turia. Como es monumento municipal, los domingos y festivos se entra gratis, y por eso mismo a media mañana de domingo hay cola.
8. La plaza de la Virgen: donde empezó la ciudad
Aquí estuvo el foro romano y hoy es la plaza más agradable de Valencia. En el centro chapotea la fuente del Turia, alrededor hay gente tomando café, a un lado está la basílica de la Virgen de los Desamparados y al otro la portada gótica de la catedral. Todos los jueves se reúne aquí el Tribunal de las Aguas, que resuelve los pleitos de riego de la huerta y está inscrito desde 2009 en la lista de patrimonio inmaterial de la UNESCO. La sesión dura unos minutos, es pública y gratuita, empieza a las doce del mediodía y, si el jueves cae en festivo, se adelanta al miércoles.

9. La catedral, el Miguelete y el Santo Cáliz
La catedral de Valencia es un collage de varios siglos en el que se ve gótico, renacimiento y barroco, y se levanta donde antes hubo una catedral visigoda reconvertida en mezquita durante el dominio musulmán. El obispo la mandó derribar en 1262 y empezó lo que vemos hoy. Dentro está la capilla del cáliz que aquí se venera como el Santo Grial, que donó a la catedral el rey Alfonso V de Aragón en 1436. Al lado se levanta el campanario octogonal del Miguelete, al que se sube por una escalera de caracol hasta una terraza con vistas a todo el casco antiguo. La escalera es estrecha y de doble sentido, así que en temporada alta cuenta con cola abajo y con retroceder alguna vez arriba.
10. La Lonja de la Seda: el único Patrimonio Mundial del centro
El edificio más valioso de la ciudad y el único monumento valenciano inscrito en la lista del Patrimonio Mundial, en 1996. La lonja de mercaderes se construyó entre 1482 y 1533; el salón principal lo proyectó Pere Compte y lo levantó entre 1483 y 1498. Ocho columnas salomónicas se abren en la bóveda como palmeras y, por todo el perímetro, corre una inscripción latina dorada sobre el comercio honrado. La visita se hace en media hora y es la mejor relación entre tiempo y asombro de Valencia. Abre de lunes a sábado de 10:00 a 19:00 y domingos y festivos de 10:00 a 14:00, con entrada gratuita los domingos y festivos; entre semana cuesta unos 2 € (1 € reducida). Los domingos por la mañana, además, se monta delante el mercadillo de sellos y monedas.
11. El Mercado Central: comprar bajo una cúpula de vidrio
Un mercado enorme construido entre 1914 y 1928 en pleno modernismo valenciano según el proyecto de Alexandre Soler March y Francesc Guàrdia Vidal. Ocupa más de 8.000 metros cuadrados y es de los mayores de Europa: los vidrios de colores de las cúpulas dejan entrar la luz y debajo se venden jamón, quesos, fruta, almendras y pescado. Aquí se viene a comprar, pero también a almorzar de pie en alguna barra. Un detalle que descoloca a mucha gente: abre de lunes a sábado de 7:30 a 15:00 y los domingos cierra, así que si vienes de fin de semana, déjalo para el sábado por la mañana. Nosotros preferimos ir temprano; a partir de las doce, en temporada alta, casi no se puede andar.
12. Torres de Quart: la otra puerta, con los agujeros de la metralla
El equivalente occidental de las de Serranos, algo más macizas y sin adornos. Se levantaron despacio, de 1441 a 1493, y por la obra pasaron cuatro maestros, entre ellos Pere Compte. Lo más llamativo es la fachada: el 28 de junio de 1808, durante la defensa de la ciudad, la artillería francesa la bombardeó, y los impactos de bala y de bola de cañón se dejaron a propósito en todas las restauraciones posteriores. En 1873 sumaron daños nuevos. Se sube arriba igual que en Serranos y, también igual, los domingos y festivos la entrada es gratis.
13. La iglesia de San Nicolás: la Capilla Sixtina valenciana
Por fuera es una iglesia discreta metida en una calle estrecha; por dentro, una de las mayores recompensas de la ciudad. El edificio gótico del siglo XV está cubierto de arriba abajo de frescos barrocos que Dionís Vidal pintó entre 1697 y 1700 siguiendo el diseño de Antonio Palomino. Tras la restauración de 2016 se le empezó a llamar «la Capilla Sixtina valenciana». La visita cultural cuesta unos 15 € (reducida en torno a 10 €), dura unos 45 minutos e incluye audioguía y una proyección inmersiva; abre de martes a domingo y los lunes solo abre para el culto. Es de las entradas más caras del centro y, aun así, de las que menos se discuten.
14. La plaza del Ayuntamiento
La plaza grande de la ciudad, con los puestos de flores, la fuente y la fachada del consistorio, peatonalizada por completo hace pocos años. Durante casi todo el año es sobre todo un punto de paso y de referencia, pero del 1 al 19 de marzo se llena cada día a las dos de la tarde para la mascletà, la sesión de pirotecnia diurna que no se escucha con los oídos sino con el pecho. Si estás en Valencia en marzo, ve al menos una vez, y ponte en la plaza con media hora larga de antelación o no pasarás de la calle de al lado.
15. La plaza Redonda: la plaza circular escondida entre casas
Una placita circular metida dentro de una manzana, a la que se llega por cuatro pasadizos estrechos. Alrededor hay puestos de encaje, telas bordadas y cerámica, y en el centro, una fuente. Se ve en cinco minutos y es uno de esos sitios por los que pasas de largo si no sabes que están ahí. Los domingos por la mañana se anima con el mercadillo.
16. El barrio del Carmen: el más antiguo y el más vivo
El laberinto de calles estrechas entre las dos puertas medievales, donde se alternan fachadas desconchadas con murales, bares pequeños y patios. De día es un barrio para perderse y hacer fotos; de noche es donde se sale a tomar algo. Es además la zona donde más cambia el arte urbano de la ciudad, así que la calle por la que pasaste por la mañana puede tener otra cara por la tarde. Si te alojas cerca, ten presente que los fines de semana el ruido dura hasta bien entrada la madrugada.
17. El palacio del Marqués de Dos Aguas y el museo de cerámica
Un palacio rococó con una portada de alabastro esculpida de forma exagerada que no hay foto que le haga justicia. Dentro está el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí, con su colección de cerámica valenciana, paneles de azulejo e interiores históricos. Aunque la cerámica no te tire lo más mínimo, las salas del palacio valen la visita. Se entra gratis los sábados a partir de las 16:00 y los domingos y festivos de 10:00 a 14:00, y como casi todos los museos estatales, cierra los lunes.
18. La Estació del Nord: una estación que se visita sin coger el tren
La estación de tren pegada al centro es una de las obras mayores del modernismo valenciano y está protegida desde 1987. El edificio actual es de 1917, aunque aquí hay estación desde 1852. El vestíbulo está decorado con mosaicos y azulejos con motivos de naranjos y de campesinas, y verlo cuesta cinco minutos al salir del metro. Aquí llegan los trenes de Cercanías y el Euromed de Barcelona; los AVE de Madrid, en cambio, paran en Joaquín Sorolla, a unos diez minutos andando.
Museos, arte y estadio: qué ver en Valencia si llueve
Valencia tiene más museos de los que caben en tres días, así que esta es la selección por la que merece la pena cambiar de plan. Vienen bien sobre todo el día que llueve o el día que aprieta el calor de verdad. Antes de salir, dos avisos: la mayoría cierran los lunes y bastantes tienen días o franjas de entrada gratuita que no se anuncian demasiado.
19. El IVAM: el primer museo de arte moderno de España
El Institut Valencià d’Art Modern abrió en febrero de 1989 como el primer centro de arte moderno del país. La colección se sostiene sobre la obra del escultor Julio González, que junto a Picasso desarrolló la escultura en hierro soldado, y hoy ronda las diez mil piezas. El edificio está al borde del barrio del Carmen y en el sótano se ve un tramo de la muralla medieval. Se entra gratis los sábados de 15:00 a 19:00 y los domingos, todo el día.
20. El Museo de Bellas Artes: Velázquez, Goya y El Greco
El museo de bellas artes nació en 1913 y reúne unas dos mil obras, con el grueso de la colección entre los siglos XIV y XVII. Aquí cuelgan el autorretrato de Velázquez, el Columpio y el retrato de Francisco Bayeu de Goya, el San Juan Bautista del Greco y cuadros de Van Dyck. Está en la otra orilla del cauce, justo al lado de los Jardines del Real, así que se encadena en el mismo paseo. Y hay una cosa que mucha gente de fuera no sabe: la entrada es gratuita siempre, de martes a domingo.
21. El Centro de Arte Hortensia Herrero: la galería más nueva
Arte contemporáneo en el rehabilitado palacio de Valeriola, en la calle del Mar 31. Lo más interesante, sin embargo, es el propio edificio: durante la rehabilitación aparecieron debajo las capas de la ciudad romana, visigoda, islámica y cristiana, y parte de los hallazgos se ven integrados en el recorrido. Cierra antes que los demás museos, los domingos ya a las tres de la tarde, así que no lo dejes para el final del día.
22. La plaza de Toros y el Museo Taurino
El coso neoclásico pegado a la Estació del Nord lo proyectó Sebastián Monleón y Estellés y su construcción se alargó de 1798 a 1859. Caben algo menos de trece mil personas y está inspirado en los anfiteatros romanos. Dentro está el Museo Taurino, fundado en 1929, con más de tres mil piezas. No hace falta ir a una corrida: la visita al ruedo y al museo es independiente, y en Fallas, cuando hay feria, no se puede entrar a ver la plaza.
23. Mestalla: el estadio del Valencia CF
La casa del Valencia CF está dentro de la ciudad, se inauguró el 20 de mayo de 1923 y hoy tiene 49.430 localidades, lo que la convierte en el mayor estadio de la Comunitat Valenciana. Quien no vaya a un partido puede hacer el Mestalla Forever Tour, que entra en vestuarios, sala de trofeos y túnel de vestuarios. Dos apuntes de actualidad: el precio de las entradas varía muchísimo según el rival, así que búscalas con tiempo, y las obras del Nou Mestalla se reanudaron en enero de 2025 con la vista puesta en el verano de 2027, de modo que esta visita tiene fecha de caducidad.
Parques, huerta y animales: el verde de Valencia
¿Quieres desconectar un rato, montar un picnic o ver algo que no sea un monumento? Esta es la parte de la ciudad en la que los valencianos pasan los domingos.
24. El parque del Turia: el cauce verde que cose la ciudad
Tras la riada de 1957 el Turia se desvió fuera de la ciudad y el cauce vacío se convirtió en un parque de nueve kilómetros que rodea el casco antiguo y muere en la Ciudad de las Artes. Se alternan praderas, pinadas, campos de deporte, circuitos de footing y puentes de piedra que pasan por encima de tu cabeza. Es de largo la forma más agradable de moverse por Valencia y, de paso, donde mejor se ve cómo vive la ciudad de verdad. Es uno de nuestros sitios favoritos.
25. El parque Gulliver: la figura gigante por la que se trepa
En el tramo sur del parque del Turia, entre los puentes del Ángel Custodio y del Reino de Valencia, está tumbada una figura de Gulliver de unos setenta metros por la que se sube y de la que bajan toboganes. Se abrió en 1990 y la entrada es gratis. Con niños es la diversión más barata de la ciudad; el único pero es que a mediodía, en verano, allí no hay sombra que valga.
Valencia en bici es otra ciudad
Valencia es plana como una mesa y el parque del Turia funciona como una autopista ciclista sin un solo semáforo. Aquí la bici es más lista que el billete de metro, sobre todo si te alojas cerca del centro. Desde el parque bajas a la Ciudad de las Artes, sigues hasta el puerto y llegas a la playa sin pisar la calzada ni una vez. El sistema público es Valenbisi, con estaciones por toda la ciudad: el abono de corta duración ronda los 13 € por una semana y los primeros 30 minutos de cada trayecto van incluidos, así que si vas encadenando estaciones no pagas nada más. Como en muchas ciudades, las estaciones del centro se vacían a primera hora y las del borde se llenan; mira la app antes de bajar a por la bici.
- Para los niños hace falta casco, y aquí sí se vigila.
- En julio y agosto, pedalea a primera hora o después de las siete de la tarde; a mediodía el cauce es una sartén.
- En el extremo sur del parque está el Gulliver, la figura tumbada por la que se trepa y se baja en tobogán. Los niños aguantan allí más de lo que crees.
26. Los Jardines del Real, «los Viveros» de toda la vida
El parque más grande de la ciudad, que nadie llama por su nombre oficial, en la orilla norte del cauce, sobre el solar del antiguo palacio real. Se viene a por sombra, y hay fuentes, rosaleda, pavos reales y conciertos al aire libre en verano; en julio es la sede de los grandes conciertos de la Gran Fira. Justo al lado está el Museo de Bellas Artes, así que lo lógico es juntarlos.
27. El jardín de Monforte: el que casi todo el mundo se salta
Un pequeño jardín neoclásico que en 1859 diseñó Sebastián Monleón y Estellés. En poco menos de doce mil metros cuadrados hay 33 esculturas de mármol de tema mitológico, fuentes y un pabellón, y desde 1941 está protegido como jardín artístico. Es el rincón más silencioso del entorno del centro y allí se hacen la mitad de las fotos de boda de Valencia; los fines de semana de primavera, por eso mismo, está más concurrido que entre semana.
28. El Bioparc: un zoo sin rejas a la vista
En el extremo occidental del parque del Turia está el Bioparc, diez hectáreas abiertas en 2008. Funciona por zoo-inmersión: en vez de vallas, separan a las personas de los animales fosos de agua, rocas y arroyos, así que los recintos parecen un trozo de África. Viven allí unos cuatro mil animales de doscientas especies repartidos en sabana, bosque ecuatorial, humedales y Madagascar. Con niños es, junto con L’Oceanogràfic, la apuesta más segura. Se llega en metro hasta Nou d’Octubre o andando por el propio parque.
Mar, playas y puerto: la Valencia marítima
Valencia es una de las pocas ciudades grandes de Europa donde puedes pasar la mañana delante de una lonja gótica y la tarde tumbado en la arena sin salir de la tarifa del transporte urbano. Las playas urbanas quedan a un cuarto de hora del centro en tranvía (líneas 4, 6 y 8, con paradas en Les Arenes, Doctor Lluch y Neptú) y el paseo marítimo es continuo, así que si un tramo está lleno, se camina hasta el siguiente.
29. Malva-rosa y Las Arenas: las playas urbanas en tranvía
Una franja ancha de arena con paseo largo, restaurantes y alquiler de hamacas, a pocos minutos del centro. La playa de la Malva-rosa y la de Las Arenas son en realidad la misma línea de costa con dos nombres. En verano está llena; fuera de temporada es un paseo estupendo aunque no te bañes. Aquí es donde se come paella con vistas al mar, y aquí es también donde más fácil resulta pagar precio de turista: si en la carta hay fotos, sigue andando.
30. La Patacona: la versión tranquila de al lado
La continuación de la misma playa hacia el norte, ya en término de Alboraia, con menos gente, locales más nuevos y menos aglomeración. Cuando la Malva-rosa está imposible, basta con caminar quince minutos por el paseo.
31. El Cabanyal: el barrio de pescadores de las fachadas de azulejo
El barrio entre el centro y el mar, con casas bajas forradas de azulejo de colores. Estuvo años abandonado a su suerte y hoy se rehabilita y se llena de cafeterías y galerías sin perder el aire de siempre. Es el paseo más fotogénico de Valencia fuera del casco antiguo y queda justo de camino a la playa, así que no hay excusa para saltárselo. Si vas un domingo por la mañana, el mercadillo del Cabanyal es un espectáculo en sí mismo.
32. La Marina de Valencia: el puerto de la Copa América
El antiguo puerto de regatas de la Copa del América se ha convertido en un espacio con bares, eventos y alquiler de material náutico. Por delante pasa el carril bici y desde allí se ven los muelles y el mar abierto. Funciona mejor a última hora de la tarde; a mediodía está vacío y hace un calor considerable entre tanto hormigón.
Sabores, mercados y barrios: qué comer en Valencia
33. Paella donde de verdad la hacen
Valencia es la cuna de la paella y aquí el tema se lleva con poca broma. La paella valenciana es arroz, bajoqueta, garrofó, pollo y conejo, con caracol y romero según la casa; ni marisco por encima para la foto ni, por supuesto, chorizo. Es plato de mediodía, no de cena, y se pide para dos personas mínimo, con la cuenta por raciones. Si ves la foto de una paella en la puerta de un local de la calle principal, sigue una calle más allá. Donde mejor se come es en El Palmar, junto a la Albufera, o en los arrocerías del Cabanyal y la Malva-rosa a las que también van los valencianos. Y reserva: un domingo a las dos, sin mesa apalabrada, no hay nada.
34. Horchata con fartons
La bebida fría de chufa, el tubérculo que se cultiva justo al norte de la ciudad, alrededor de Alboraia, y que tiene denominación de origen propia. Se toma muy fría y se mojan en ella los fartons, ese bollo alargado y azucarado que existe exactamente para esto. Se va a las horchaterías, sean las históricas del centro o las de la propia Alboraia, donde además ves los campos de chufa al lado. Es la merienda valenciana por antonomasia y cuesta unos pocos euros. Ojo: muchas horchaterías tradicionales cierran o reducen horario en pleno invierno.
35. El Mercado de Colón: del mercado modernista al bistró
Mercado levantado entre 1914 y 1916 según el proyecto de Francisco Mora Berenguer en pleno modernismo valenciano, con estructura de hierro, cerámica de colores y ornamento de ladrillo. En sus 3.500 metros cuadrados ya no se compran verduras: el edificio está restaurado y dentro hay cafeterías, restaurantes y una horchatería clásica. Es la parada ideal para el café de media mañana lejos de la ruta turística, y una de las pocas cosas del centro que abre todos los días.
36. Russafa: el barrio al que salen los valencianos
Al sur del centro está el barrio con su propio mercado, la mejor concentración de bistrós y bares modernos de la ciudad y una vida nocturna que no se sostiene sobre el turismo. Si quieres pasar una noche donde no hay cola para hacerse la foto, ven aquí. El mercado de Russafa, por cierto, funciona como mercado de verdad: de mañana y cerrado los domingos.
37. Las Fallas: la fiesta grande del año
En marzo la ciudad se transforma. Los días fuertes son del 15 al 19 de marzo, cuando los monumentos de cartón y madera ya están plantados en las calles; del 1 al 19 de marzo hay mascletà cada día a las dos de la tarde en la plaza del Ayuntamiento, y la noche del 19 de marzo arde todo en la cremà. Entre medias, la Ofrenda de flores a la Virgen llena de gente el centro los días 17 y 18. Es el mayor espectáculo del año y también la fecha más complicada: reserva alojamiento con meses de antelación, cuenta con ruido hasta la madrugada y con calles cortadas, y si vienes en coche, que sepas que durante Fallas la zona azul no se cobra y los aparcamientos del centro se llenan igualmente.
Excursiones: qué ver en los alrededores de Valencia
38. La Albufera y El Palmar: arrozales, barcas y arroz del bueno
El parque natural de la Albufera queda a unos once kilómetros al sur de Valencia y es otro mundo. La laguna de agua dulce rodeada de arrozales supera las 21.000 hectáreas, desde 1989 está inscrita como humedal Ramsar y aquí se cultiva arroz desde el siglo XVIII. Los propios arrozales funcionan como filtro que limpia el agua de la laguna. Lo más potente es salir a navegar en una barca tradicional al atardecer, cuando el agua se tiñe y las aves sobrevuelan el carrizo; los embarcaderos de El Palmar y El Saler hacen paseos cortos sin reserva, aunque en fin de semana hay cola.
En el pueblo de pescadores de El Palmar, cuya comunidad pesquera fijó sus normas ya en 1250, se concentran los restaurantes por los que los valencianos se acercan a comer el domingo. Con una mañana basta: se llega en autobús urbano desde Valencia y también con las excursiones organizadas en barca. Si vas por libre y en coche, ve pronto: el pueblo es pequeño y el aparcamiento se colapsa a partir de la una.
39. Port Saplaya: las casas de colores junto a la marina
Al norte de la ciudad, en Alboraia, hay un conjunto de casas de colores en torno a unos canales y un puerto deportivo al que aquí llaman «la pequeña Venecia». Es pequeño, se ve en una hora y se llega en transporte público desde el centro. Se combina de maravilla con una parada en una horchatería de Alboraia, porque es justo alrededor donde se cultiva la chufa.
40. Montanejos: el manantial termal de la montaña
Un pueblo a 92 kilómetros de Valencia, ya en el interior de Castellón, al que se va por la Fuente de los Baños y por las pozas turquesa del cañón del río Mijares. El agua brota templada todo el año, y ese es justo el problema: en verano aquello se llena y aparcar es una odisea. Fuera de temporada es una excursión de día redonda, eso sí, con coche, porque en transporte público no es práctico.
41. Alicante y Benidorm, en la Costa Blanca
Si tienes más días, hacia el sur se abre la Costa Blanca. Alicante, con el castillo de Santa Bárbara asomado a la ciudad, queda a hora y media larga en tren y es la excursión de un día más fácil sin coche. Benidorm es lo contrario de Valencia: rascacielos junto a la playa y turismo a gran escala, pero si te apetece verlo, desde Alicante se llega en el TRAM en algo menos de una hora. Y entre medias quedan Xàbia, Dénia y el Peñón de Ifach, que dan para otro artículo entero.
Cómo se come en Valencia: se come a partir de las dos y se cena a partir de las nueve, y las arrocerías solo hacen arroz al mediodía. Si entras a un restaurante a las siete de la tarde, estarás solo y la cocina estará todavía arrancando.
Dónde dormir en Valencia
Para ser una ciudad grande, Valencia es cómodamente compacta, así que es difícil alojarse claramente mal. La diferencia está sobre todo en a qué vas a tener cerca:
- Ciutat Vella (casco antiguo): todo a pie, la mayor concentración de restaurantes y bares y, a la vez, lo más ruidoso y lo más caro. La mejor opción para una escapada corta sin coche.
- Russafa: diez minutos al sur del centro, bistrós modernos, ambiente local y precios más razonables. La opción para la segunda visita.
- Entorno de la Ciudad de las Artes: edificios nuevos, tranquilidad y cerca tanto del conjunto como del parque del Turia. Encaja con familias y con quien llega en coche, porque aquí sí hay dónde aparcar.
- Junto a la playa (Cabanyal, Malva-rosa): el mar a la vuelta de la esquina y el centro a un cuarto de hora en tranvía. Bien en verano; fuera de temporada, por la noche, aquello está muerto.
El alojamiento en Valencia se puede comparar en un solo mapa con Stay22, que pone uno al lado del otro hoteles y apartamentos de varios portales.
Dónde comer en Valencia y qué probar
Más allá de la paella y la horchata, hay unas cuantas cosas que aquí salen mejor que en ningún otro sitio de España:
- Agua de Valencia: zumo de naranja, cava, vodka y ginebra. Parece inofensiva y no lo es.
- Arroz a banda y arroz negro: arroces de caldo de pescado y de tinta de sepia, dos versiones más ligeras que la paella.
- Esgarraet: ensalada fría de pimiento asado, bacalao y ajo, tapa de manual.
- All i pebre: anguila con ajo y pimentón, la especialidad de la Albufera.
- Buñuelos de calabaza: se fríen sobre todo en Fallas y se comen con chocolate.
La regla general: cuanto más lejos de la catedral y cuantas menos fotos haya en la carta, mejor. Los mercados, Russafa y las calles laterales del barrio del Carmen casi nunca fallan.
Valencia con niños: cómo montar el día
Valencia es de esas ciudades donde los padres no tienen que inventarse nada. El programa se arma casi solo y cabe en tres días sin que nadie proteste por el camino.
Al Bioparc se llega en metro hasta Nou d’Octubre o, sencillamente, por el parque del Turia si vas andando o en bici desde el centro. A partir de ahí el día se monta solo: Bioparc por la mañana, sombra en el parque por la tarde con parada en el Gulliver y paseo hasta el mar al caer el sol. El segundo día, L’Oceanogràfic nada más abrir y la tarde para el museo de ciencias, donde todo se toca. Dos apuntes prácticos: en el tranvía y el metro los carritos entran sin problema, y en verano conviene invertir el orden y dejar cualquier cosa al aire libre para después de las seis.
Qué ver en Valencia gratis
Valencia se puede recorrer con muy poco presupuesto, porque buena parte de lo que sale en este artículo no cuesta nada:
- El parque del Turia entero, con el parque Gulliver y el paseo de L’Umbracle.
- El recinto de la Ciudad de las Artes por fuera, entre las láminas de agua y cruzando el puente de l’Assut de l’Or.
- La plaza de la Virgen, la plaza Redonda y la del Ayuntamiento, más perderse por el barrio del Carmen.
- La sesión del Tribunal de las Aguas, todos los jueves a mediodía junto a la catedral.
- Las playas urbanas de la Malva-rosa y la Patacona y el paseo por El Cabanyal.
- El Mercado Central y el Mercado de Colón, si consigues no comprar nada.
- La mascletà de la plaza del Ayuntamiento durante marzo.
- El Museo de Bellas Artes, que es gratuito siempre, y el Centre del Carme.
- Los domingos y festivos: la Lonja de la Seda, las torres de Serranos y de Quart y los museos municipales; el IVAM, además, es gratis los sábados por la tarde.
Los horarios y las franjas gratuitas cambian de un año a otro y en agosto muchos museos recortan la tarde, así que confírmalo en la web del museo el día antes.
Lo que mejor funciona con niños: el túnel de los tiburones de L’Oceanogràfic, la cúpula de L’Hemisfèric, las plantas interactivas del museo de ciencias, el Gulliver del parque del Turia, el Bioparc y la playa urbana, a un rato de tranvía desde el centro. Seis paradas, tres días, listo.
Moverse por Valencia: del aeropuerto al centro, metro, tranvía, EMT y bici
Esta es la parte que más se consulta antes de venir, y la respuesta a la pregunta básica es que sí: Valencia tiene metro y se puede usar desde el minuto uno.
Del aeropuerto de Manises al centro
El aeropuerto de Valencia, oficialmente Manises, está ocho kilómetros al oeste de la ciudad. Es pequeño y despejado, y de la sala de llegadas a la entrada del metro hay pocos minutos andando, así que aquí no se sufre como en otros aeropuertos españoles.
- Metro: llegan las líneas 3 y 5. Al centro son unos 15 minutos, a la Estació del Nord alrededor de 20 y hasta el puerto, con la línea 5, cerca de 30. Para casi todo el mundo es la opción más sencilla. Ojo con el billete: la parada del aeropuerto está en una zona con suplemento, así que el título de diez viajes tiene que cubrirla (el bono de tres zonas sale por unos 20 €, frente a los 12 € del de dos); en los abonos mensuales, el aeropuerto ya va incluido.
- Autobús: lo opera Fernanbus, el trayecto dura de 30 a 35 minutos y para en Mislata, Quart de Poblet y Manises.
- Taxi y apps: compensan sobre todo en llegadas nocturnas o con maletas y niños. La parada está justo delante de la terminal.
- Alquiler de coche: hay mostradores en la terminal, pero dentro de la ciudad el coche estorba más que ayuda. Alquílalo solo el día que salgas a los alrededores.
Metro, tranvía y autobuses por la ciudad
La red de Metrovalencia mezcla metro subterráneo y líneas de tranvía en superficie, y por eso el plano parece más complicado de lo que es. Por debajo van las líneas que cruzan el centro; por arriba, los tranvías que te llevan al mar y a los barrios del norte (líneas 4, 6 y 8) y la línea 10, que desde 2022 conecta la estación de Alacant con la Ciudad de las Artes y con Natzaret. A eso se suman los autobuses urbanos de la EMT, que llegan donde no hay vías y funcionan bien de noche, cuando el metro ya ha cerrado.
Los billetes se compran en las máquinas de las estaciones y funcionan por zonas con la tarjeta SUMA, que sirve para metro, tranvía, EMT y los autobuses metropolitanos. Si vas a hacer más de dos trayectos al día, busca el título de diez viajes o el abono de varios días, no billetes sueltos. Las tarifas se revisan cada año y en los últimos ha habido descuentos temporales financiados por la Generalitat y el Ministerio, así que compruébalas en la máquina o en la app antes de comprar.
| A dónde | Con qué | Nota |
|---|---|---|
| Aeropuerto → centro | metro líneas 3 y 5 | unos 15 minutos, con suplemento de zona |
| Centro → Ciudad de las Artes | tranvía línea 10, o bici por el Turia | paradas Ciutat Arts i Ciències y Oceanogràfic |
| Centro → playa y puerto | tranvía líneas 4, 6 y 8 | Les Arenes, Doctor Lluch, Neptú |
| Centro → Bioparc | metro, parada Nou d’Octubre | también se llega andando por el parque |
| Por toda la ciudad | bici o Valenbisi | terreno llano y el Turia sin un solo semáforo |
Aparcar en Valencia sin llevarte una multa
Si llegas en coche, esto te ahorra disgustos. La zona regulada se divide en tres colores: la azul, de alta rotación, donde cualquiera puede aparcar un máximo de dos horas; la naranja, pensada para residentes, donde los de fuera también tienen el tope de dos horas; y la verde, exclusiva de residentes con tarjeta. En la zona azul no se cobra a partir de las 20 h ni los domingos, y las tardes de sábado suelen quedar libres también. Para estancias largas, lo razonable es un aparcamiento subterráneo o dejar el coche en un aparcamiento disuasorio gratuito como el de la estación de València Sud, con más de quinientas plazas y metro directo al centro. Y una fecha marcada en rojo: durante las Fallas la zona azul no se cobra, pero medio centro está cortado, así que el coche se convierte en un lastre.
Nota práctica: el casco antiguo se recorre andando y no hay otra manera, porque las calles son estrechas y retorcidas. El metro lo usarás sobre todo para ir del aeropuerto, al Bioparc y al mar. El resto se hace a pie o en bici.
Cómo llegar a Valencia desde Madrid, Barcelona y el resto de España
En tren es casi siempre la mejor opción. Desde Madrid, la alta velocidad tarda en torno a 1 h 50 y la operan Renfe (AVE y Avlo), Ouigo e iryo, de modo que con antelación se encuentran billetes muy baratos; llegan a la estación Joaquín Sorolla, que está a unos diez minutos a pie de la Estació del Nord y del centro, con lanzadera gratuita entre ambas. Desde Barcelona, el Euromed y los trenes del corredor mediterráneo tardan alrededor de tres horas y entran directamente en la Estació del Nord, es decir, en pleno centro. Desde Alicante son poco más de hora y media, y desde Andalucía o el norte casi siempre hay que pasar por Madrid, así que ahí el avión empieza a compensar. Consulta horarios y tarifas antes de reservar, porque en este corredor cambian con frecuencia.
Cuántos días hacen falta para ver Valencia y alrededores
Respuesta corta: tres días. En tres te da tiempo a ver la Ciudad de las Artes sin prisa, recorrer el casco histórico, bajar al mar y que te sobre la noche para cenar bien. El cuarto día es un extra que casi siempre compensa, porque con él entra una excursión por los alrededores. En dos también se puede, pero algo se cae de la lista, y una parada de un día solo tiene sentido como escala en una ruta por la costa.
| Días | Qué entra | Para quién |
|---|---|---|
| 1 día | casco histórico por la mañana, Ciudad de las Artes por la tarde y al anochecer | escala en una ruta |
| 2 días (fin de semana) | centro y mercados, Ciudad de las Artes, y L’Oceanogràfic o playa | escapada corta sin niños |
| 3 días | todo lo anterior más el parque del Turia en bici y una noche junto al mar | el punto óptimo para casi todo el mundo |
| 4 días | añade el Bioparc o la excursión a la Albufera | familias con niños |
Ruta de 1 día
- Mañana: casco histórico, catedral y mercado, con el café en cualquiera de las plazas.
- Tarde: traslado a la Ciudad de las Artes, un edificio por dentro y el resto por fuera.
- Noche: el conjunto iluminado y cena en el centro, sin correr: aquí se cena tarde y no pasa nada.
Ruta de 2 días
- Día 1: centro, mercados, comida por la zona, por la tarde el parque del Turia hacia el sur y, al anochecer, la Ciudad de las Artes.
- Día 2: L’Oceanogràfic por la mañana, tranvía a la playa por la tarde y cena junto al mar.
Ruta de 3 días
- Día 1: casco histórico a pie, mercados y paseo nocturno por las plazas.
- Día 2: Ciudad de las Artes al completo: L’Oceanogràfic temprano, por la tarde L’Hemisfèric o el museo de ciencias y, al final, fotos en las láminas de agua.
- Día 3: bici por el parque del Turia hasta el mar, playa por la tarde y cena tranquila.
- Día 4 de regalo: Bioparc con niños, o excursión al parque natural de la Albufera.
Cuándo ir a Valencia
Valencia funciona todo el año, pero cada época pide un plan distinto. En julio y agosto hace calor y bochorno, la ciudad se despierta al caer el sol y de día toca sombra o agua. Primavera y otoño son lo mejor para patear la ciudad, porque se puede andar el día entero y en otoño el mar todavía guarda la temperatura del verano. En invierno Valencia está tranquila, sale más barata y se pasea de maravilla; lo único que se cae es el baño.
Y luego está marzo, con las Fallas, de las que hablamos en el punto 37: el mayor espectáculo del año y, a la vez, la semana en que la ciudad está más llena, más cara y más ruidosa. Si viajas con niños pequeños o duermes con dificultad, piénsatelo dos veces; si no, ven al menos una vez en la vida. Ten en cuenta también que en Fallas muchos museos cambian el horario y que el 19 de marzo es festivo local.
¿Valencia, Málaga, Alicante o Barcelona?
Es la duda que aparece en casi todas las escapadas de fin de semana, así que va una comparación rápida:
- Valencia o Barcelona: Barcelona tiene más edificios famosos y más gente delante de cada uno. Valencia sale más barata, es más tranquila y lo tienes todo más cerca. Si aún no has hecho Barcelona, empieza por ahí y guárdate Valencia para la siguiente; nosotros dejamos la ruta con la que la recorrimos en qué ver en Barcelona en 3 días.
- Valencia o Málaga: Málaga está más al sur, aguanta mejor el invierno y va sobrada de museos, como contamos en qué ver en Málaga y alrededores. Valencia gana en arquitectura contemporánea y con niños. Para un puente de diciembre, Málaga; para primavera y otoño, Valencia.
- Valencia o Alicante: Alicante es más pequeña y más sencilla, y se va sobre todo por el mar. Valencia ofrece muchísimo más programa fuera de la playa, y de hecho puedes hacer las dos: hay tren directo en poco más de hora y media.
La DANA de octubre de 2024 y cómo afecta a la visita
Como es una pregunta que sigue apareciendo, la contestamos sin rodeos. El 29 de octubre de 2024 una DANA descargó lluvias extremas sobre la comarca y la riada dejó alrededor de 238 víctimas mortales. Lo peor se lo llevaron los municipios del sur y el oeste del área metropolitana, sobre todo Paiporta, Picanya, Torrent, Chiva y Utiel, y toda la Horta Sud. El casco histórico de Valencia quedó en buena medida a salvo, porque el agua la desvió el nuevo cauce construido tras la riada de 1957, el mismo proyecto al que la ciudad le debe el parque del Turia. La web oficial de turismo no señala hoy avisos ni cierres y la ciudad recibe visitantes con normalidad. Aun así, recomendamos una cosa: antes de moverte, mira el estado del servicio en las apps de Metrovalencia y Renfe, sobre todo si vas a coger Cercanías fuera de la ciudad. Y si se te pasa por la cabeza acercarte a ver los daños, déjalo estar: ahí vive gente.
Preguntas frecuentes sobre qué ver en Valencia y alrededores
¿Qué ver en Valencia si solo tengo un día?Por la mañana, el casco histórico con la catedral, la Lonja y el Mercado Central; por la tarde y al anochecer, la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Entra como mucho en un edificio y el resto míralo por fuera, porque el conjunto está en su mejor momento con las luces encendidas.
¿Cuántos días hacen falta para ver Valencia y alrededores?Tres días para la ciudad y cuatro si llevas niños o quieres una excursión. En dos entran la Ciudad de las Artes y el centro, pero al mar ya le queda poco rato. Con un cuarto día se puede añadir la Albufera, Port Saplaya o una escapada a la Costa Blanca.
¿Cómo se va del aeropuerto de Valencia al centro?En metro. El aeropuerto de Manises está ocho kilómetros al oeste y hasta él llegan las líneas 3 y 5: unos 15 minutos al centro, unos 20 a la Estació del Nord y alrededor de 30 al puerto. Fíjate en que el billete cubra la zona del aeropuerto, que lleva suplemento en los títulos de diez viajes.
¿Cuánto cuesta entrar en L’Oceanogràfic y en la Ciudad de las Artes?Depende de qué edificios combines y de la temporada, así que no damos cifras cerradas. El precio y los horarios actualizados están en la web oficial, cac.es, donde además se compran las entradas por internet y te ahorras la cola de taquilla.
¿Quién diseñó L’Oceanogràfic de Valencia?El edificio con forma de nenúfar es obra de Félix Candela, no de Santiago Calatrava, a quien se le atribuye muy a menudo. Calatrava firmó la mayoría de las demás construcciones del conjunto: L’Hemisfèric, el museo de ciencias y el Palau de les Arts, entre otras.
¿Qué hacer en Valencia con niños?La combinación más segura es L’Oceanogràfic, el Bioparc y el museo de ciencias Príncipe Felipe, donde se toca todo. Añade la figura gigante del Gulliver en el parque del Turia y una tarde de playa urbana, a un cuarto de hora en tranvía desde el centro.
¿Es seguro visitar Valencia después de la DANA de 2024?El casco histórico quedó en buena parte a salvo y la web oficial de turismo no indica cierres ni avisos. Aun así, consulta el estado del servicio en las apps de Metrovalencia o Renfe antes de moverte, sobre todo si vas a usar Cercanías fuera de la ciudad.
¿Qué se puede ver en Valencia gratis?El parque del Turia entero con el Gulliver, el recinto de la Ciudad de las Artes por fuera, las plazas del casco antiguo, las playas urbanas y los dos mercados. Son gratis también el Museo de Bellas Artes cualquier día, la sesión del Tribunal de las Aguas de los jueves y, los domingos y festivos, la Lonja, las dos torres y los museos municipales.
¿Qué monumento de Valencia es Patrimonio Mundial?La Lonja de la Seda, inscrita en 1996. Además, desde 2009 figura en la lista de patrimonio inmaterial de la UNESCO el Tribunal de las Aguas, que se reúne cada jueves a mediodía en la plaza de la Virgen.
¿Merece la pena la bici en Valencia o es mejor el transporte público?Si te alojas cerca del centro, la bici. La ciudad es llana y el parque del Turia forma un recorrido continuo sin cruces desde el Bioparc hasta el mar; el abono semanal de Valenbisi ronda los 13 € y los primeros 30 minutos de cada viaje van incluidos. El metro compensa sobre todo para ir del aeropuerto y para bajar al mar con niños.
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